Emmanuel Rosales, experto SIFSA en manejo sustentable de fauna nociva, señaló que con la llegada de la primavera se ha observado una tendencia creciente en la presencia de plagas en México, así como en las enfermedades asociadas a estas.
“Mejora el clima y aumenta la humedad, las condiciones perfectas para su reproducción. Además, los desperdicios de comida se descomponen más rápidamente, lo cual genera olores más penetrantes que las llaman. A eso debemos sumar que de manera natural, se aceleran los ciclos de reproducción de roedores e insectos. Solo falta un incremento en la circulación de personas y de alimentos para cerrar el ciclo perfecto para el trasporte de insectos, cosa que precisamente sucede en las temporadas vacacionales” dijo.
El especialista añadió que los reportes semanales de Enfermedad Diarreica Aguda (EDA) y el boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud indican una tendencia de todos los años hacia el aumento de enfermedades gastrointestinales y provocadas por insectos, ya sea por picaduras o por contaminación de alimentos. “En general, son los roedores y la cucarachas los principales responsables de contaminar alimentos tanto en fábricas procesadoras como en, almacenes tiendas y restaurantes. En materia de picaduras, la principal es la chinche de cama por resistente, pero los peligrosos son los mosquitos Aedes eagypti y Aedes vittatus que provocan los casos de dengue, chikungunya y Zika. Aunque se han reducido en el último año, las autoridades prevén un aumento de temporada” subrayó.
Los especialistas de SIFSA recomiendan diversas medidas básicas que pueden ayudar a prevenir el problema de plagas en un hotel.
Asegurarse de que la limpieza se haga correctamente y de manera constante.
Almacenar únicamente alimentos frescos en recipientes sellados.
Recoger los platos de servicio y dejar el lugar limpio sin rastro de alimento después de que huésped desaloje la habitación.
Solicitar ayuda de expertos en control de plagas que puedan verificar tanto el perímetro exterior como interior del hotel.
Identificar fácilmente la presencia fauna nociva por manchas oscuras en la ropa de cama, pequeñas rasgaduras o agujeros en las sábanas, suciedad inexplicable en el piso, y pequeñas grietas en las cabeceras o muebles de madera.
Extrema limpieza en la lavandería.
Aspirar, barrer y trapear diariamente.
Mantener los contenedores lo más lejos posible del lugar donde se encuentran las habitaciones.
Deshacerte de la basura lo más pronto posible.
Almacenar la basura en bolsas selladas y lavar los contenedores.