No resulta una sorpresa para nadie que Morena sienta un profundo desdén hacia la Constitución mexicana y el espíritu (sí, el espíritu, aunque la palabra haya sido motivo de burla del magistrado Felipe de la Mata como si nunca se hubiese enterado de los textos del barón de Montesquieu) de su contenido.
Se ha discutido, escrito, analizado y denunciado profusamente sobre el fraude a la carta magna perpetrado por el INE y el Tribunal tras otorgar una mayoría calificada a Morena y sus aliados, contraviniendo el artículo 54 constitucional y la integridad de la propia Constitución.
Si bien la reforma electoral probablemente no pasará, pues Verde y PT se rehusarán a votar su propio suicidio, conviene señalar brevemente uno de los elementos de la misma: la idea de imponer que 100 de los diputados plurinominales sean seleccionados de los “mejores segundos lugares de cada partido”.
¿Qué puede inferirse de esta idea? A reserva de conocer la versión definitiva de la reforma, puede pensarse que el partido oficial sería el más beneficiado. Sumado al triunfo en sus distritos, mismos que serían alrededor de 250 si consideramos los resultados en 2024, añadiría plurinominales de esos 100, pues resultaría en segundo lugar en aquellos que el PAN (o tal vez el PRI) lograsen la hazaña.
En otras palabras, Morena resultaría beneficiado no solo como vencedor en la mayoría de los 300 distritos en disputa, sino como segundo lugar en aquellos pocos en que la oposición ganara. Bajo esta idea, Morena podría sumar más de 300 diputados (por sí mismo, sin Verde o PT) hasta alcanzar, tal vez, los 333 necesarios para la mayoría calificada.
Ahora bien, el artículo 54 constitucional establece que ningún partido político puede contar con más de 300 diputados por ambos principios. ¿Qué harían el dócil INE y el cautivo Tribunal Electoral si no pudiesen entregarle al morenismo más de 300? ¿Cómo podrían “darle la vuelta” a la carta magna para que ese artículo no fuese un obstáculo en la consolidación de un partido hegemónico? ¿O renunciaría Morena a sus plurinominales pues le “estorba” la Constitución? ¿O buscarían comprar un puñado de diputados como lo hicieron con Yunes en el Senado?
En suma, la intención de la presidenta Sheinbaum y Morena es clara: consolidar el poder sin la exigencia de negociar con sus aliados para obtener la mayoría calificada. Sin embargo, a reserva de observar los acontecimientos, se espera que Verde o PT rechacen la reforma, y no por valores democráticos sino por instinto de supervivencia.