México sufrió un duro revés en el , un golpe significativo para un programa que en los últimos años había mostrado crecimiento y aspiraciones internacionales.
El equipo mexicano llegaba al torneo con altas expectativas después de actuaciones destacadas en competencias recientes y con un roster que mezclaba talento de Grandes Ligas, ligas menores y la Liga Mexicana del Pacífico, sin embargo, la consistencia ofensiva y algunos detalles defensivos terminaron dejando fuera a México de los olímpicos.