Trump aumenta la tensión en el estrecho de Ormuz y pone en riesgo el frágil alto el fuego con un bloqueo naval

La nueva jornada de mensajes contradictorios por parte de la Casa Blanca desestabiliza los mercados y el precio del barril de crudo vuelve a superar los 100 dólares, mientras Irán tacha las restricciones de EEUU del tráfico marítimo de potencial “piratería”
Trump anuncia el bloqueo naval del estrecho de Ormuz tras el fracaso de las negociaciones con Irán
Después de que las conversaciones de paz en Islamabad del fin de semana encallaran, flotaba en el aire una pregunta: ¿suponía esto el fin de las mediaciones entre EEUU e Irán? Ahora, el anuncio de Donald Trump del bloqueo en el estrecho de Ormuz hace peligrar el frágil alto el fuego y vuelve a elevar el riesgo en una de las principales arterias del mercado energético global. Pasadas las 10:00 horas (las 16:00 en España), en el momento en que la operación entraba en vigor, Trump amenazó con “eliminar” cualquier nave iraní que intente superar el cerco del Ejército estadounidense. Teherán, entretanto, ha tachado la medida de “piratería” y ha amenazado con tomar represalias contra los puertos de sus vecinos del Golfo.
“Si alguno de estos barcos se acerca a nuestro bloqueo, será inmediatamente eliminado, utilizando el mismo sistema de eliminación que usamos contra los traficantes de drogas en barcos en el mar. Es rápido y brutal”, advirtió el republicano, en alusión a las ejecuciones extrajudiciales en el mar Caribe contra las supuestas narcolanchas. En su publicación, el presidente estadounidense también aseguró que EEUU ha destruido prácticamente la totalidad de la marina de guerra de Irán.
La agencia de operaciones comerciales marítimas de Reino Unido había avisado, minutos antes del mensaje presidencial, de que el bloqueo era efectivo. El Ejército de EEUU ha enviado un aviso a los marineros advirtiendo que el bloqueo al este del estrecho se aplicará a todo el tráfico marítimo, independientemente de la bandera, según adelantó Reuters, que ha tenido acceso al mismo. “Cualquier embarcación que entre o salga de la zona bloqueada sin autorización está sujeta a interceptación, desvío y captura”, indica la nota del Comando Central de Estados Unidos. “El bloqueo no impedirá el tránsito de buques neutrales a través del estrecho de Ormuz hacia o desde destinos no iraníes”. La marina de EEUU confirmó a medios estadounidenses que el cordón militar había entrado en vigor. Hasta el momento, no se ha hecho público ningún incidente –un par de buques de ha dado la vuelta después de aproximarse al estrecho–.
Reabrir un estrecho cerrándolo
Washington intenta ahora cerrar el paso en Ormuz, interrumpido por Teherán en represalia por la guerra, cuando hace apenas una semana aseguraba que trabajaría “estrechamente” con Irán para restablecer la normalidad en el tránsito marítimo.
Existe confusión sobre si una solución diplomática está a la vista o si, por el contrario, es muy incierta. Horas después de recurrir de nuevo a las amenazas para decir que eliminaría cualquier embarcación iraní, Trump afirmó durante una comparecencia desde la Casa Blanca que los ayatolás habían vuelto a contactar con él para retomar las negociaciones. “Nos han llamado esta mañana las personas adecuadas, las personas pertinentes, y quieren llegar a un acuerdo. Les gustaría llegar a un acuerdo”, aseguró el magnate. Lo cierto es que la mediación nunca ha concluido de forma oficial, a pesar de que el domingo EEUU abandonara Islamabad sin un entendimiento.
La afirmación de Trump incluso resulta contradictoria con las palabras del vicepresidente JD Vance, quien lideró la parte estadounidense en la mesa de negociaciones. Según expuso la madrugada del domingo, la delegación estadounidense volvía a Washington tras haber dejado a los iraníes su “mejor última oferta”. Vance daba a entender que la pelota ahora estaba en su tejado. Irán, por su parte, dice que estuvo a “un paso” de un acuerdo con EEUU en Pakistán. “Nos topamos con maximalismo y un bloqueo”, escribió en X el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, uno de los integrantes de la delegación persa en Islamabad.
El programa nuclear, foco de discordia
Una vez más, el Gobierno estadounidense insiste en que la brecha con los iraníes se produce por el programa nuclear. Aunque, según trasladaban fuentes diplomáticas a los medios estatales iraníes, la manzana de la discordia en las conversaciones de paz había sido Ormuz. Los iraníes, que gracias a la guerra han constatado el daño global que pueden infligir con el estrecho, quieren el control total. EEUU pedía reabrir Ormuz como condición inicial para negociar, pero tampoco tiene interés en dejarlo en manos de un país enemigo.
Irán continúa enrocado en su posición de resistencia y guerra de desgaste. Después de que el domingo el presidente estadounidense expresara su intención de obstruir el paso marítimo para dañar económicamente a los ayatolás, Teherán advirtió de que ningún puerto del golfo Pérsico será seguro si intenta frenar sus naves.
Un portavoz militar iraní ha dicho que las “restricciones” estadounidense a los buques en aguas internacionales son ilegales y “equivalen a piratería”. El portavoz ha asegurado que Irán implementará un “mecanismo permanente” para controlar el estrecho de Ormuz y ha añadido que los puertos del Golfo deben ser accesibles para todos o para ninguno, y que ningún puerto del golfo Pérsico ni del golfo de Omán permanecerá seguro si los puertos iraníes están en peligro. La Guardia Revolucionaria de Irán advirtió en la madrugada del lunes, por su parte, de que cualquier buque militar que se acercase al estrecho de Ormuz estaría violando el alto el fuego.
Los expertos han señalado que un bloqueo naval estadounidense a Irán es una operación militar de gran envergadura que podría provocar nuevas represalias por parte de Teherán y ejercer una gran presión sobre una tregua ya de por sí frágil. Aún se desconocen detalles básicos, como cuántos buques de guerra lo van a ejecutar.
Pakistán insiste en la negociación
No se sabe cuál puede ser el desenlace si, efectivamente, una nave iraní intenta cruzar el cerco estadounidense. A pesar de la escalada verbal entre ambos actores, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, aseguró el lunes que la tregua mediada por su país seguía en vigor en declaraciones televisadas durante una reunión de su Gabinete. “El alto el fuego sigue vigente y, mientras les hablo, se están realizando esfuerzos para resolver los problemas pendientes”, señaló el mandatario, que recordó que las mediaciones de paz requieren tiempo.
La Casa Blanca quiere ahora menoscabar la economía iraní, aunque la suspensión de sanciones por parte del Tesoro al petróleo persa —decretada el 20 marzo para el crudo que estuviera ya en el mar— seguirá en vigor hasta el 19 de abril. Todo ello en un intento fútil de contener los mercados: el precio del barril de Brent ha seguido disparado, con máximos históricos que superan los 100 dólares el barril. El lunes volvió a situarse en torno a los 103 dólares.
De hecho, Washington no solo alivió sanciones a Irán, sino que también hizo lo mismo con el petróleo ruso. Algo que, tal como indicaba un análisis del Atlantic Council, un think tank estadounidense, solo ha beneficiado a rusos e iraníes. “Hasta ahora, la entrada temporal de petróleo ruso e iraní no ha logrado compensar estas presiones”, expone el artículo. Por contra, Bloomberg estima que Rusia ya ha ganado unos 150 millones de dólares diarios en ingresos presupuestarios y que Irán podría estar facturando unos 139 millones de dólares al día.

Imagen de archivo de petroleros cruzan el Estrecho de Ormuz.
A pesar de que EEUU no dependa en gran medida del petróleo que circula por Ormuz —en torno el 20% del tráfico global—, no es ajeno a la globalización y al efecto dominó en los mercados. Antes de la tregua, el precio del galón de gasolina (3,78 litros) en EEUU ya había superado los cuatro dólares, cifra que no se veía desde el inicio de la guerra de Ucrania. Es por ello que reabrir el estrecho se había convertido en una de las prioridades de la Casa Blanca: de ahí que amenazase a Irán con destruir su civilización al completo y que después aceptase el alto el fuego de 15 días.
La endeble tregua no ha restablecido la normalidad del paso marítimo, por muchos mensajes Trump haya estado publicando en Truth Social. Antes del 28 de febrero —cuando Israel y EEUU bombardearon Teherán—, el tránsito diario era de unas 150 a 200 embarcaciones. En los seis días de tregua, a duras penas unas cuantas decenas de barcos han cruzado. Por lo que, a efectos prácticos, el estrecho nunca ha reabierto en su totalidad.
La consultora Kpler, que hace seguimiento del tráfico marítimo, señaló que el tránsito había experimentado un leve repunte durante el fin de semana: 14 barcos el sábado y otros tantos el domingo, aunque los datos no son exactos porque algunos barcos pueden desconectar sus sistemas de localización, según matiza el New York Times. Al respecto, Trump volvió de nuevo a Truth Social para asegurar que “34 barcos” habían cruzado Ormuz el domingo. De ser cierta tal cifra, no llegaría ni al 25% del total diario que circulaba por el paso antes de la guerra.
Los aliados se desmarcan del bloqueo
La evolución del conflicto y las medidas anunciadas sobre la marcha por el presidente estadounidense lo alejan paulatinamente de sus aliados de la OTAN. Algunos han vuelto a desmarcarse este lunes del plan de bloquear el estrecho de Ormuz, una medida que probablemente enfurecerá de nuevo a Trump, capaz de enemistarse en los últimos días incluso con el pacifismo del papa León XIV.
Uno de los primeros en poner distancia ha sido Reino Unido. “No apoyamos el bloqueo”, ha declarado el primer ministro británico, Keir Starmer, a la BBC. “Mi decisión ha sido muy clara: sea cual sea la presión, y ha habido una presión considerable, no nos dejaremos arrastrar a la guerra”, ha afirmado.
Francia ha asegurado que organizará una conferencia junto a Reino Unido y otros países para crear una misión multinacional que restablezca la navegación en el estrecho, según ha anunciado Emmanuel Macron. “Esta misión, estrictamente defensiva y distinta de las de los beligerantes [lo que deja al margen a EEUU, Israel e Irán] se desplegará en cuanto la situación lo permita”, ha declarado.
China pide “contención”
China, mientras tanto, llama a la calma. El gigante asiático, que es uno de los principales compradores de petróleo iraní, afirmó este lunes, a través de un portavoz de Exteriores, Guo Jiakun, que “mantener la seguridad, estabilidad y el flujo en el estrecho de Ormuz sirve a los intereses comunes de la comunidad internacional”, y que lo que procedería es que las partes beligerantes muestren “calma” y “contención”.
China está dispuesta a “seguir desempeñando un papel positivo y constructivo”, indicó el portavoz después de que Pekín apoyara la mediación de Pakistán para lograr el alto el fuego que ahora peligra.
Pekín insiste en la mesura pese a que una de las interpretaciones posibles del nuevo bloqueo estadounidense es precisamente presionar a Pekín, como cliente petrolero principal, para que convenza a Teherán de que detenga su propio estrangulamiento del estrecho, según plantea un informe del Soufan Center, un centro de estudios basado en EEUU.
Algunos analistas también han advertido de que el bloqueo estadounidense podría llevar a los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, a interrumpir el tránsito por el estrecho de Bab el-Mandeb.