Ante el incremento de casos de manipulación de imágenes mediante herramientas digitales, autoridades y especialistas en ciberseguridad han emitido un llamado urgente a la población para tomar medidas preventivas y actuar de inmediato en caso de ser víctima de este tipo de delitos.

Se ha detectado que una de las prácticas más preocupantes es la alteración de fotografías personales con inteligencia artificial o programas de edición, con el objetivo de generar contenido íntimo falso sin el consentimiento de la persona afectada. Frente a esta situación, se recomienda a las víctimas utilizar plataformas especializadas como StopNCII.org, donde es posible enviar tanto la imagen original como la alterada para gestionar su eliminación de distintos espacios en internet, sin necesidad de contacto directo y garantizando la confidencialidad de la identidad.
Asimismo, se exhorta a quienes enfrenten la difusión viral de este tipo de material a presentar una denuncia inmediata ante instancias de seguridad cibernética, con el fin de iniciar las acciones legales correspondientes y frenar la propagación del contenido.
De acuerdo con el Código Penal Federal de México, la creación, difusión o publicación de imágenes, audios o videos de contenido íntimo sin autorización constituye el delito de violación a la intimidad sexual, independientemente de si el material es real o generado mediante inteligencia artificial.
La legislación establece que tanto quien divulgue contenido íntimo sin consentimiento, como quien lo produzca —ya sea mediante grabación, fotografía o edición digital— incurre en responsabilidad penal. Las sanciones contemplan penas que van de tres a seis años de prisión, así como multas de entre 500 y mil Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que equivale aproximadamente a montos de entre 51 mil 870 y 103 mil 740 pesos.
En el caso específico del contenido manipulado con inteligencia artificial, la ley también contempla castigos equivalentes cuando las imágenes no correspondan a la persona señalada, pero sean utilizadas para afectar su integridad y reputación.
Especialistas reiteran que este tipo de conductas constituyen violencia digital, por lo que es fundamental denunciar, actuar con rapidez y hacer uso de las herramientas disponibles para proteger la privacidad y los derechos de las personas en el entorno digital.