La reciente publicación del Programa de Manejo del Parque Estatal Arroyo San Miguel el pasado 17 de abril, representa un paso importante hacia la protección de este espacio natural. Sin embargo, especialistas y madres de familia advierten que contar con un instrumento normativo no es suficiente si no va acompañado de acciones concretas, vigilancia efectiva y atención inmediata a las denuncias ciudadanas.
El Arroyo San Miguel, uno de los pocos espacios accesibles de contacto con la naturaleza en la zona, enfrenta problemáticas graves que impactan directamente en la salud y el bienestar de niñas y niños. Entre ellas, descargas de aguas residuales —incluidas provenientes de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE)—, vertimientos ilegales, ocupación irregular de predios, presencia de yonques y tala clandestina de vegetación para leña.
A pesar de estas condiciones, el sitio sigue siendo utilizado por familias, donde niñas y niños juegan y chapotean en aguas potencialmente contaminadas, lo que pone en evidencia la urgencia de intervenir de manera integral. Las mismas autoridades estatales reconocieron que cerca de cinco mil personas visitaron esa área protegida durante el periodo de semana santa.
Las voces expertas y usuarias del sitio coinciden en que el parque debe concebirse no sólo como un área protegida, sino como un espacio estratégico para el desarrollo de la niñez.
“El Programa de Manejo es una guía que define cómo cuidar, usar y proteger este espacio natural, pero no puede quedarse sólo en el papel. Para que realmente funcione, es indispensable que las reglas se cumplan. Por eso, es fundamental garantizar su ejecución mediante acciones concretas que aseguren un entorno libre de contaminación y de actividades ilegales”, afirmó Briyith Berthaud, madre de familia y especialista en derechos humanos.
“El Arroyo San Miguel puede y debe ser un laboratorio vivo para las infancias. Un lugar donde se despierten vocaciones científicas, se fortalezca el vínculo con la naturaleza y se reconozca el mar como parte esencial de la identidad de Ensenada. Se necesita acción inmediata, seguimiento a las denuncias y medidas visibles en el sitio”, señaló Beatriz Ibarra, madre de familia, surfista y activista.
“Hoy, nuestros hijos están jugando en agua contaminada. Es inaceptable que un espacio público destinado a la recreación familiar represente un riesgo para su salud”, señaló Gabriela Suárez, madre de familia y representante de la asociación Conspiracionistas.
Organizaciones que exponen este panorama y familias hicieron un llamado a las autoridades ambientales estatales para que el Programa de Manejo se traduzca en acciones inmediatas: inspecciones, sanciones, restauración ecológica y, sobre todo, la atención puntual de las denuncias ya presentadas.
En el marco del Día de la Niñez, señalaron que esta situación adquiere un sentido aún más urgente: “garantizar espacios dignos, seguros y saludables para niñas y niños no es opcional, es una obligación legal y ética. El Arroyo San Miguel no puede esperar”.
El cargo Programa del Parque Arroyo San Miguel no garantiza ambiente sano para la niñez en Ensenada apareció primero en NÓMADAS.