El hijo del expresidente, José Ramón López Beltrán, salió en defensa del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, en medio de la controversia internacional por presuntos vínculos con el narcotráfico. A través de un posicionamiento público, rechazó las acusaciones y aseguró que forman parte de presiones externas dirigidas a influir en la política interna del país.
El pronunciamiento ocurre en un contexto de alta tensión, luego de que autoridades de Estados Unidos señalaran a diversos funcionarios mexicanos por presunta colaboración con el crimen organizado. Ante esto, López Beltrán desestimó dichos señalamientos y afirmó que existe una narrativa internacional que busca debilitar el proyecto político de la llamada Cuarta Transformación.
En su mensaje, también defendió los avances del actual modelo de gobierno, señalando que México atraviesa un proceso de cambio estructural que ha generado incomodidad en sectores que antes concentraban el poder. Bajo esa lógica, consideró que las acusaciones contra Rocha Moya y otros actores no deben analizarse de forma aislada, sino dentro de un contexto político más amplio.
Este posicionamiento se da mientras el caso ha escalado a nivel internacional, con investigaciones abiertas y presiones diplomáticas entre México y Estados Unidos. Incluso, el propio Rocha Moya ha solicitado licencia a su cargo para enfrentar las indagatorias, aunque ha negado de manera reiterada cualquier vínculo con actividades ilícitas.
El respaldo público de López Beltrán refleja cómo el tema ha trascendido el ámbito judicial para convertirse en un conflicto político de alto nivel, donde se confrontan narrativas sobre soberanía, intervención extranjera y la legitimidad de las acusaciones. Mientras tanto, el caso continúa generando debate dentro y fuera del país.