Como si en México no tuviéramos suficiente, a estas alturas del siglo XXI nos estamos dando con todo por un asunto que parece tan trasnochado como absurdo.
Y es que resulta que como todos y todas sabemos, vino de visita a nuestro país la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien aprovechó su estancia en tierras aztecas para criticar los programas sociales y de pasada, al gobierno de la presidenta Sheinbaum.
Qué bueno que nos visiten extranjeros, claro que sí, pero…
Doña Isabel no vino precisamente en plan de turista. Supimos que en Aguascalientes, se reunió con gobernadores panistas, entre ellos Maru Campos, quien voló desde Chihuahua a tierras hidrocálidas, nomás para convivir, o para hacer bulto y mostrar el músculo panista de los cuatro gobernadores azules que quedan en la República mexicana. No puede arreglar el desorden que tiene en su estado pero eso sí, fue a apersonarse a un acto conmemorativo bastante fuera de lugar, que fue criticado incluso por habitantes de Aguascalientes, quienes dijeron que la derecha, la ultraderecha, en realidad, añora el pasado de forma tan grotesca e inmoral que en pleno siglo XXI, la mirada sobre el pasado, lejos de ser crítica y responsable, es un acto de fervor que ignora el dolor histórico que nuestros ancestros y ancestras vivieron con la llegada de Hernán Cortés a tierras aztecas.
¿Usted imaginó que en mayo de 2026 estuviéramos peleando porque unos defienden al colonizador y otros y otras queremos rescatar la dignidad de nuestra patria?
Pues así estamos.
Y no solo en México ha causado revuelo la visita de Díaz Ayuso a nuestro país. En España Manuela Bergerot, diputada y portavoz de Más Madrid, con un discurso directo y sin ambigüedades en la Asamblea de Madrid, dejó clara su postura frente a tan polémica visita.
“Nuestra historia común con México merece una relación de respeto mutuo, no una performance colonial”, sentenció.
Y fue más allá:
“Hay que ser fanática para reivindicar a un conquistador medieval en pleno siglo XXI”.
La diputada Bergerot no solo criticó el viaje de la señora Isabel; lo que debe tener con dolor de estómago a la derecha radical y ultra conservadora de ambos países fue la forma en que halagó, entre aplausos de los asistentes, a la presidenta Claudia Sheinbaum.
No solo la halagó, la comparó con Ayuso y dejó muy claro que Claudia Sheinbaum tiene muchos más méritos académicos que nuestra visitante.
“Más quisiera la vividora de Isabel Díaz Ayuso tener un cuarto del currículum de Claudia Sheinbaum”.
¿Cuál fue el verdadero motivo por el cual la madrileña visitó nuestro país? Unir lazos fraternos entre México y España está claro que no, porque venir a honrar de manera tan pública a quien representa el inicio de la violencia, el despojo y la subyugación de los pueblos originarios, choca de frente con los valores que deberían regir las relaciones internacionales modernas.
No parece que sea ese el motivo y mucho menos que sea una ideal genial.
La derecha mexicana y los poquitos bastiones que les quedan andan tan desesperados que están perdiendo los dos gramos de cordura que tenían. O quizá tenían menos.
En sus absurdos anhelos intervencionistas y colonizadores tienen cada ocurrencia que lejos de fijarse en las necesidades del pueblo, lo siguen despreciando. Por eso han perdido las elecciones y seguirán perdiendo.
¿Lo dudan?