STILO LIBRE: 12 DE MAYO 2026
La puesta en marcha del programa “Ahorra es Cuando” en Meoqui deja más preguntas que respuestas. Y es que mientras la alcaldesa Miriam Soto presume descuentos de hasta el 100 por ciento en recargos del predial para quienes durante años no pagaron, en el fondo el mensaje parece otro: las arcas municipales atraviesan momentos complicados y ahora urge recuperar dinero de donde sea posible. La medida, aunque presentada como apoyo ciudadano, evidencia la necesidad de liquidez en el municipio.
Resulta inevitable cuestionar por qué hasta ahora se ofrecen perdones totales a contribuyentes rezagados, cuando durante meses se mantuvo el discurso de finanzas sanas y estabilidad administrativa. Hoy, la realidad parece distinta. El gobierno municipal prácticamente ruega a los morosos que se acerquen a pagar, eliminando recargos con tal de captar ingresos inmediatos que permitan sostener operaciones, obras y compromisos financieros.
La estrategia podría representar un alivio para algunos ciudadanos, pero también abre el debate sobre la cultura de cumplimiento que fomenta el propio Ayuntamiento. Mientras quienes pagan puntualmente no reciben beneficios similares, los rezagados obtienen condonaciones totales. Al final, el programa deja ver más una necesidad urgente de dinero en Meoqui que una verdadera política de apoyo fiscal planeada con anticipación.
El director de Protección Civil de Parral, Raymundo Prieto, dio a conocer que fueron detectados y confirmó que operan sin cumplir con medidas básicas de seguridad siete aserraderos, situación que ha encendido las alertas de las autoridades ante el riesgo de incendios y accidentes. Señaló que varios de estos establecimientos carecen de extintores, detectores de humo, señalética de emergencia y personal capacitado para actuar ante una contingencia.
Mientras en Chihuahua muchos cuestionan el gasto millonario en promoción política disfrazada de entrevistas y cobertura nacional de Marco Bonilla, quien gasta fuerte en medios del centro del país para posicionar su imagen y, en ocasiones, hasta intentar limpiar críticas o polémicas. Ahora quien también comenzó a dejarse ver en los espacios de alto nivel en la Ciudad de México es el alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, aunque no precisamente en medios populares, sino en aquellos dirigidos a los sectores empresariales y políticos que manejan poder y dinero.
Este martes por la noche, Pérez Cuéllar aparecerá en una entrevista con René Delgado en el canal de El Financiero, televisora hermana de Fox Sports, donde hablará sobre el trabajo realizado en Ciudad Juárez y su visión de transformación para Chihuahua. Detrás de estas apariciones no pocos ven el arranque de una estrategia de posicionamiento rumbo a futuros proyectos políticos, utilizando escaparates nacionales que difícilmente se consiguen sin inversión o acuerdos importantes. Así, mientras Bonilla busca reflectores en ciertos medios nacionales, Cruz también comienza a moverse entre las élites mediáticas y financieras del país.
En la política chihuahuense ya ni siquiera disimulan. Mientras unos andan preocupados por resolver fugas de agua, otros están obsesionados con tapar “fugas” políticas. Y no precisamente de las que arregla la Junta Municipal de Agua y Saneamiento.
Resulta que en las entrañas de Morena ya habrían decidido activar el plan “detengan al Cabrito”, porque el nombre de Alan Falomir Sáenz comenzó a sonar demasiado fuerte para futuras candidaturas, ya sea para la Alcaldía de Chihuahua o para una diputación. Y eso, dicen los enterados, puso nerviosos a varios que ya se sentían dueños anticipados de las boletas electorales.
Porque una cosa hay que reconocerle al llamado “Cabrito”: guste o no, ha sabido construir presencia. Ha capitalizado obras, atención mediática y una narrativa de trabajo constante desde la JMAS. En tiempos donde abundan los funcionarios invisibles, Falomir ha logrado justamente lo contrario: que la gente lo ubique. Y en política, eso vale oro… o provoca pánico.
Por eso, según cuentan en los pasillos guindas, la instrucción habría sido clara para Miguel Riggs: entreténgase bloqueando a Falomir. No importa cómo. Lo importante es que no crezca más.
El problema es que el encargo parece más una misión de distracción que una verdadera estrategia política. Porque mientras a Riggs lo ponen a operar guerra sucia, ni siquiera le han asegurado su propia candidatura por el Distrito 12. O sea: primero pelea la batalla ajena y luego vemos si alcanzas hueso. Una joya de operación política.
Y ahí es donde la historia se vuelve todavía más pintoresca. Porque dicen que el reducido equipo del regidor —reducido en tamaño y quizá también en creatividad— ya estaría preparando publicaciones para golpear al “Cabrito”, además de campañas con inteligencia artificial para desacreditar logros, manipular imágenes y fabricar narrativas. Bienvenidos a la política versión TikTok: menos propuestas y más memes generados por computadora.
Lo verdaderamente preocupante no es que exista competencia política. Eso es normal. Lo delicado es que, en vez de debatir resultados o proyectos, se recurra a la vieja confiable de la grilla barata: atacar al que empieza a despuntar. La famosa cubeta de cangrejos versión 4T.
Porque si algo deja claro esta historia es que dentro de Morena hay más miedo a perder candidaturas que interés en construir perfiles sólidos. Y cuando un funcionario externo al círculo más cerrado comienza a crecer por cuenta propia, en vez de sumarlo, intentan reventarlo.
Al final, el mensaje parece simple: si no puedes garantizar tu propia candidatura, al menos asegúrate de sabotear la de otro. Política de altos vuelos… aunque sea en vuelo rasante.