Por qué Putin dice ahora que la guerra en Ucrania “está llegando a su fin”

El presidente ruso muestra apertura al diálogo, mantiene sus condiciones de paz de máximos y espera que Kiev, Washington y Bruselas reaccionen a sus gestos
Rusia celebra el desfile de la Victoria más descafeinado de los últimos 20 años y con Putin debilitado por el desgaste de la guerra
“La guerra está llegando a su fin”. La frase, atribuida a Vladímir Putin y recogida por varios de los medios rusos presentes en la rueda de prensa que el líder del Kremlin ofreció por sorpresa al término del Día de la Victoria, empezó a reproducirse en las cabeceras internacionales.
Algunos han creído ver en aquella declaración un signo de flexibilidad por parte del presidente ruso. La demostración de que, ahora sí, Rusia se abre realmente a discutir un acuerdo con Ucrania.
A esta percepción contribuyeron dos respuestas más de Putin: la primera, sobre la disposición a reunirse con Volodímir Zelenski en un tercer país, y la segunda, poniendo encima de la mesa el nombre del excanciller alemán Gerhard Schröder como posible interlocutor de la Unión Europea con Moscú.
¿Pero qué dijo exactamente el presidente ruso? Y más importante, ¿qué quiso decir? ¿Sus palabras se pueden leer como un cambio de posición diplomática? ¿O estamos ante un nuevo intento del Kremlin de engrasar la maquinaria negociadora para que Donald Trump obligue a Kiev a firmar una paz bajo las condiciones rusas?
Putin, convencido de la derrota de Ucrania
El discurso de Putin fue menos contundente y más enigmático de lo que el titular indica. El dirigente ruso estaba criticando a los líderes europeos, a quienes culpa del fracaso de las conversaciones de paz con Ucrania de marzo de 2022, cuando afirmó: “Prometieron ayuda y empezaron a avivar la confrontación con Rusia, que continúa hasta el día de hoy. Creo que el asunto está llegando a su fin, pero aun así, es un asunto serio”.
Con esta frase no queda claro a qué se refiere Putin. ¿Qué es lo que está llegando a su fin? ¿La guerra? ¿La confrontación entre Rusia y Europa? ¿El apoyo militar occidental a Ucrania?
Para los analistas del oficialismo ruso, más que una apertura al diálogo, lo que sugieren las palabras del líder ruso es la certeza de que su ejército pronto va a conquistar todo Donetsk. El periodista de Kommersant del pool presidencial, Andréi Kolésnikov, escribe: “El Comandante Supremo en Jefe […] cree que la toma de Sloviansk y Kramatorsk [los últimos bastiones de la región] está a la vuelta de la esquina. Después de todo, no se rendirán por sí solas. Así que no debería haber ilusiones al respecto”.
Según uno de los columnistas estrella del Moskovski Komsomólets, Mijail Rostovski, el “críptico” comentario de Putin fue “casual” y “no guarda relación directa con lo que había dicho antes”. Desde su punto de vista, de su intervención solo se desprende “una buena esperanza, positiva, pero con pocas probabilidades de materializarse durante los próximos meses”.
El analista militar Serguéi Poletáev tampoco detecta síntomas de ablandamiento en el relato del mandatario. En su canal de Telegram, asegura que Putin “está convencido de que la derrota militar de las Fuerzas Armadas ucranianas, seguida del colapso del Estado ucraniano, es inminente”. Añade que no ve “ni un solo paso atrás” en los objetivos del Kremlin, que pasan por “un cambio de régimen en Ucrania hacia uno leal a Moscú”. Y este proceso, concluye, solo puede lograrse “por la fuerza”.
El mismo presidente dejó claro cuál es el objetivo de sus tropas, minutos después: “Las Fuerzas Armadas rusas deben centrar su atención en la derrota final del enemigo”. Y, al día siguiente, su asesor, Yuri Ushakov, recalcó que cualquier acuerdo que no implique la retirada de los soldados de Kiev del Donbás “no llegará a ninguna parte, ni siquiera después de diez rondas de negociaciones”.
No hay razón para que Putin, quien hizo de esta guerra su principal legado, abandone sus exigencias clave y llegue a un acuerdo con Kiev. […] No se dejen engañar por la propaganda
Los periodistas rusos en el exilio tampoco han sido ajenos a las especulaciones sobre las declaraciones de Putin. Incluso una investigación del Dossier Center, un proyecto vinculado al opositor Mijail Jodorkovski, ha revelado un supuesto plan del bloque político del Kremlin para vender al público ruso un acuerdo de paz con Ucrania.
Se trata de un documento que advierte de los riesgos de continuar la guerra y presenta posibles escenarios de resolución del conflicto. Sin embargo, los mismos periodistas matizan que esta información solo refleja las expectativas de un determinado departamento de la administración presidencial y que se desconoce si Putin está al corriente de ello.
Anton Barbashin, editor del medio opositor Riddle, desconfía de la fuente anónima que ha filtrado esta hoja de ruta y apunta en X que nada ha cambiado para que Moscú haya rebajado repentinamente sus demandas. “No hay razón para que Putin, quien hizo de esta guerra su principal legado, abandone sus exigencias clave y llegue a un acuerdo con Kiev. […] No se dejen engañar por la propaganda”, remata.
Reunirse con Zelenski, pero no para negociar
Siguiendo con la exégesis de las respuestas de Putin en su rueda prensa, a los periodistas del entorno del Kremlin les sorprendió la formulación con la que, al parecer, indicó su voluntad de encontrarse con Zelenski.
El líder ruso dijo, al ser preguntado si el primer ministro eslovaco, Robert Fico, le había trasladado un mensaje del presidente ucraniano: “Simplemente volví a oír que la parte ucraniana, el señor Zelenski, está dispuesto a celebrar una reunión personal. […] Yo nunca me he negado. No estoy proponiendo esta reunión, pero si alguien lo hace, que venga a Moscú y nos reuniremos”.
De este fragmento, a los periodistas rusos les llamó la atención que Putin nombró por primera vez en muchos años a Zelenski por su apellido, en vez de evitar pronunciarlo. Es imposible saber si fue algo premeditado o si, simplemente, estaba parafraseando lo que había escuchado del líder eslovaco.
“Entonces dijo algo que nunca antes había dicho”, sigue el corresponsal de Kommersant. El presidente ruso añadió: “Podríamos reunirnos en un tercer país, pero solo después de que se hayan alcanzado acuerdos definitivos sobre un tratado de paz”.

El presidente ruso, Vladímir Putin, este sábado durante una ceremonia de colocación de flores en la Tumba del Soldado Desconocido junto al muro del Kremlin en el centro de Moscú.
Ciertamente, Putin ha suavizado su discurso respecto a Zelenski. Pasar de calificar a su Gobierno como una “banda de drogadictos y neonazis” en 2022 a usar su apellido es un cambio. También lo es pasar de cuestionar constantemente su legitimidad por tener, a su juicio, el mandato caducado a plantear una cita en un país neutral.
Pero no es un giro drástico. El líder ucraniano lleva al menos un año insistiendo en la necesidad de una reunión con su homólogo ruso. Fue una cuestión central para la delegación de Kiev en las conversaciones de Estambul de mayo de 2025. Incluso Trump alimentó las esperanzas de una reunión trilateral, que Moscú siempre rechazó.
Desde entonces, Putin nunca ha cerrado la puerta a verse con Zelenski, pero bajo unas condiciones que de poco sirven al avance de las negociaciones. Según el Kremlin, el dirigente ucraniano puede viajar a Moscú siempre que quiera ―un escenario inviable para él―, o si no, puede esperar a la firma de su capitulación en otro país. En definitiva, ninguna novedad.
Zelenski, en cambio, sí es partidario de que el encuentro con Putin permita desencallar los dos principales temas de desacuerdo: el control del Donbás y las garantías de seguridad para Ucrania. Aun así, el dirigente ucraniano ha acogido la invitación rusa con satisfacción. “Le hemos empujado un poco en esa dirección y nosotros mismos llevamos mucho tiempo preparados para tales reuniones; ahora hay que encontrar un formato”, explicó.
El negociador Schröder, la opción ‘trol’
A efectos prácticos, Putin tampoco se ha movido de su posición sobre el diálogo con Europa. El presidente ruso fue interrogado por una noticia del Financial Times que aseguraba que Bruselas se prepara para “potenciales” conversaciones con Rusia. La periodista quería saber quién debería encabezar estas negociaciones por parte de la Unión Europea. Su respuesta fue una de las más cortas de la conferencia de prensa. “Personalmente, prefiero al excanciller de la República Federal de Alemania, el señor Schröder”, dijo Putin.
Schröder, que ya ha sido descartado por la Comisión Europea, nunca ha sido ni será una opción real y el líder del Kremlin lo sabía. El exdirigente alemán fue uno de los artífices de la cooperación energética entre Rusia y Alemania, fue designado presidente del comité de accionistas del gasoducto Nord Stream AG y, al poco de abandonar la política, ocupó altos cargos en empresas estatales rusas como Rosneft y Gazprom.
Putin intenta sonar razonable, pero enmarca cualquier potencial diálogo en los términos más cómodos para él
En el Moskovski Komsomólets, Rostovski admite que “evidentemente, las posibilidades del señor Schröder de recibir tal nombramiento son tan remotas como las de ser enviado a Júpiter próximamente”.
Para el experto británico en Rusia Mark Galeotti, esta es una jugada “clásica” de Putin. “Intenta sonar razonable, pero enmarca cualquier potencial diálogo en los términos más cómodos para él”, dijo en declaraciones a Times Radio.
Aun así, el presidente ruso añadió algo más: “Que los europeos elijan a un líder en quien confíen y que no haya dicho nada malo de nosotros. Por favor, nunca nos hemos negado a negociar, jamás. No fuimos nosotros quienes nos negamos, fueron ellos”.
Esto tampoco es nuevo. Hace tiempo que Moscú insiste en este relato y es cierto que, hasta ahora, Bruselas había mostrado un interés prácticamente nulo en dialogar con el Kremlin.
Rostovski interpreta que Putin “ha dado luz verde” a las negociaciones con Europa y que “ahora la pelota está en su tejado”. De todos modos, el analista internacional Timoféi Bordachev comenta en el periódico oficialista Vedomosti que es “improbable” que se produzcan conversaciones “sustantivas” entre Rusia y la UE. “No está claro qué podrían ofrecer los europeos a la parte rusa”, apunta, y sostiene que “la táctica preferida” de Bruselas sigue siendo la de “obstaculizar cualquier iniciativa para poner fin a la crisis”.
“Trump no va a durar para siempre”
Una de las circunstancias que la prensa rusa esgrime para ver en estos gestos de Putin un paso hacia el fin de la guerra es la situación política interna de los Estados Unidos. “Los próximos seis meses son el último período en el que el presidente Trump tendrá cierta libertad de acción”, escribe Rostovski. Según él, los previsibles malos resultados del Partido Republicano en las elecciones legislativas de mitad de mandato lo van a dejar con las manos “políticamente atadas”.
Otro de los columnistas de referencia del Moskovski Komsomólets, Dimitri Popov, señala que Trump “no durará para siempre (y políticamente, podría terminar muy pronto)”. Considera que “tarde o temprano” Rusia deberá “dialogar” con Europa “sin intermediarios extranjeros” o “combatirlos directamente”. Y aventura una hipótesis sobre las palabras de Putin: “Trump, mientras aún esté en el poder, presionará a Ucrania para que retire sus tropas del Donbás, y a Europa, para que acepte algún tipo de acuerdo de paz en materia de seguridad con Moscú. Esto no eliminará las causas profundas del conflicto, pero el presidente estadounidense lo presentará como una guerra que él ha detenido”.
En cualquier caso, no parece que el Kremlin tenga prisa para retomar las negociaciones con la Casa Blanca. Ushakov afirma que es “inapropiado” seguir con el formato trilateral entre Moscú, Washington y Kiev, mientras Zelenski no dé “un paso serio” (mientras no entregue el Donbás). Hasta entonces, concluye, todo será “una pérdida de tiempo”.
El entorno de Putin es un buen ejemplo de cómo la confusión sembrada en la intervención del sábado obliga a sus portavoces a la contorsión argumental. Dmitri Peskov, secretario de prensa del Kremlin, aseguraba horas antes de la rueda de prensa que “alcanzar un acuerdo de paz tomará mucho tiempo”. Ahora bien, este martes ha declarado que los avances “permiten hablar de un posible acuerdo” y que la guerra “se suspenderá en cualquier momento”, para luego añadir “en cuanto Kiev tome las decisiones necesarias” (cuando entregue el Donbás). En definitiva, ninguna novedad.