Vine, ví, y vencí.
Julio César
“¿Tu también Bruto?”: fueron las últimas palabras de Julio César antes de ser asesinado con las espadas de los senadores romanos que siempre lo respaldaron, incluyendo la de Bruto, y ésta pregunta devastadora hace entender que Julio César ya sabía que tramaban algo muy grave en su contra ese día que lo citaron en el Senado romano.
Roma ya necesitaba que se terminara el periodo de gobierno de Julio Cesar, y más porque ya había mucho abuso de poder de su parte, y así fue, después de su muerte renació el imperio romano, pero hubo otros beneficiados, incluyendo, al pueblo judío.
La tierra de Israel también estaba gobernada por Julio César como parte de las conquistas de Roma, y al morir, los judíos habitantes de ahí mejoraron bastante sus condiciones generales, políticas y sociales, inclusive tuvieron mucho mejor relación diplomática con su dirigente romano asignado tras la muerte de Julio César: Herodes “El Grande”.
Pareciera que, de alguna manera, existió una conspiración estilo Kissinger de los judíos de esa época con los senadores romanos, incluyendo a Bruto, para asesinar a uno de los emperadores más importantes de la historia llamado: Julio César, porque, repito, obtuvieron un gran beneficio con su deceso.
Pero, como siempre, los judíos comenzaron a prosperar mucho en todos los aspectos en su natal Israel, incluyendo al nacimiento de Jesús, que fue un suceso histórico tan relevante, que hasta los fueron a visitar los reyes del mundo, y por eso los romanos ya no estuvieron muy de acuerdo con la prosperidad judía, y comenzaron los conflictos, igual que después en Alemania, en el antiguo Israel llamado: Judea, con el día de los inocentes, y en Alemania, con la noche de los cristales rotos, pero la historia, es la misma.
Epílogo: en Israel sigue existiendo hasta nuestros tiempos la ciudad: Cesarea, construída por Herodes “El Grande” en honor a los césares de Roma, incluyendo a Julio César.