Hay un cambio indudable en la dirigencia nacional de Morena. En ese contexto, destacan los ajustes impulsados por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien movió las piezas del ajedrez político consciente de los enormes riesgos y de la presión que rodea las decisiones sobre los cargos de elección popular. Muchos aseguraban que enfrentaría serias dificultades y obstáculos; sin embargo, su proceso de adaptación fue rápido y, en esa dinámica, logró una buena coordinación con Citlalli Hernández. A partir de ese trabajo en equipo, se han tomado decisiones encaminadas a establecer filtros de seguridad que blinden el ejercicio interno. Será una prueba minuciosa, orientada a cuidar hasta el más mínimo detalle en la postulación de perfiles que, además de estar bien posicionados en las encuestas, cuenten con una trayectoria intachable en el servicio público.
De manera decisiva, en una postura fijada durante conferencia de prensa, Ariadna fue tajante al señalar los excesos y la parafernalia de un presidente municipal emanado de Morena. Eso significa, además de reconocer los errores, asumir una conducta recta frente a quienes se apartan de los principios y de la esencia del proyecto de transformación. Y si de contundencia se trata, basta observar el poder de convocatoria que tuvo la marcha en defensa de la soberanía realizada el pasado sábado en Chihuahua. En términos concretos, Morena mostró músculo. La expresión asumió una tarea titánica que, si hubiera que resumirla en una sola palabra, sería éxito. Con ello, puede decirse que a los militantes y simpatizantes de la 4T se les ha devuelto la confianza en sus órganos de dirección. Montiel, por su parte, es una auténtica operadora territorial que entiende a la perfección cómo leer el pulso de la ciudadanía. La clave de ello radica en la energía que imprime y en el ímpetu que sostiene a la expresión más numerosa del país. No es sencillo conducir los hilos de una estructura de esa magnitud; sin embargo, ha demostrado capacidad para hacerlo, sobre todo ahora que, en aras de contribuir al triunfo, se ha sellado un pacto de unidad con los aliados.
Vemos, por ejemplo, que la dirección nacional de Morena ha realizado o, mejor dicho, ha flexibilizado el diálogo para sellar las coincidencias. Atrás, de hecho, ha quedado el intercambio de posturas por el llamado plan B y el voto que, a nuestro juicio, se hizo a conciencia, principalmente para salvaguardar el derecho sagrado a disentir. Nosotros, desde un principio, veíamos muy difícil que se disolviera una coalición que, más allá de las posiciones por su autonomía, ha sabido capitalizar la suma de votos y, lo más importante, eso ha permitido ganar espacios de participación popular. Aún hay más: esa alianza es, desde cualquier punto de vista, la llave de acceso para coronar una lista numerosa de iniciativas a fin de modificar el marco constitucional. Todo eso, con la colaboración de los aliados, se concretó con mucha madurez y oficio político.
Como sabemos, el principal desafío que se han trazado Morena, PT y Verde Ecologista, en esa inercia que han construido, es ir en el mayor número de entidades federativas. Con la única excepción de San Luis Potosí, donde el partido del tucán decidirá bajo sus propios criterios y estatutos, los demás tendrán esa combinación de factores para expandir el dominio de la Cuarta Transformación. En cualquier caso, a propósito de ello, la coalición Seguimos Haciendo Historia ha presupuestado ganar 15 de 17 gubernaturas. Nótese, por ejemplo, que hace poco circuló una encuesta de intención del voto en Sinaloa. Pese a la enorme presión que se ha generado por la oposición, el lopezobradorismo impondrá condiciones para revalidar el triunfo, eso sí, con un margen abrumador que no deje duda de la preferencia que tiene la ciudadanía.
En concreto, Ariadna Montiel, en tan solo unos días, ha hecho lo suficiente para garantizar la unidad a través de una operación minuciosa para maniobrar el diálogo con los aliados. Conseguir eso, ahora que podemos dar por hecha la alianza, habla de la capacidad, pero también de la visión a largo plazo para seguir desplazando a la oposición. Inclusive, eso se reflejará, en su momento, con los triunfos de la izquierda en Querétaro y Chihuahua. A eso aspira una columna vertebral que, por encima del interés individual, ha sellado el propósito colectivo que vislumbra carro completo en la 4T.
Y mientras la oposición tenga un grado de dependencia de la guerra sucia, Morena, en conjunto con los aliados, seguirá ganando y conquistando más terreno. Es lógica de las circunstancias.
Notas finales
Hace poco conocimos, a través de diversos canales de información, los detalles del lanzamiento de Olinia, un automóvil cien por ciento eléctrico diseñado y ensamblado por manos mexicanas. También supimos de los alcances positivos que este proyecto tendrá para la protección del medioambiente y la optimización de los tiempos de traslado. A la luz de ello, resulta evidente que debe reconocerse el crecimiento de la capacidad técnica y operativa del país en este tipo de soluciones de movilidad. Y en ese mismo ánimo de reconocimiento, destaca el nombre de una mujer poblana que ha sobresalido por su labor y su aportación científica: Celia Peña, quien estará al frente de una misión de gran relevancia. Por eso, noticias como esta merecen celebrarse, pues reflejan la capacidad de mujeres y hombres que saben poner en alto el nombre de México y, desde luego, el de Puebla.