Reportan misteriosa reunión entre Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza en medio de crisis política en Sinaloa
Medios locales y nacionales reportaron una presunta reunión privada entre el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador morenista Enrique Inzunza Cázarez, en una residencia ubicada en el complejo Banús 360 del sector Isla Musala, en Culiacán. El encuentro habría ocurrido en medio de la fuerte presión política y judicial que ambos enfrentan tras las acusaciones presentadas por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Rubén Rocha Moya Enrique Inzunza Cázarez
De acuerdo con versiones retomadas por diversos medios, vecinos del sector observaron la llegada de Enrique Inzunza en una camioneta RAM blindada blanca, escoltada únicamente por un chofer. Reportes señalan que el inmueble donde habría ocurrido la reunión permanecía bajo vigilancia y resguardo de elementos estatales. Hasta el momento, ninguno de los dos políticos ha confirmado oficialmente el encuentro.
La aparición pública de ambos personajes llamó la atención debido a que Rubén Rocha Moya llevaba más de 20 días fuera del ojo público tras solicitar licencia a la gubernatura de Sinaloa. En el caso de Enrique Inzunza, el senador acumuló varias ausencias consecutivas en actividades legislativas y también había reducido notablemente sus apariciones públicas desde que se dieron a conocer las acusaciones estadounidenses.
Las autoridades estadounidenses acusaron en abril pasado a Rocha Moya, Inzunza y otros funcionarios sinaloenses de presunta conspiración con el narcotráfico, protección al Cártel de Sinaloa y colaboración política con grupos criminales. Ambos han rechazado las acusaciones y sostienen que se trata de señalamientos falsos y sin sustento. La Fiscalía General de la República mantiene abiertas investigaciones y ha solicitado más pruebas al gobierno estadounidense antes de proceder judicialmente.
La presunta reunión incrementó todavía más las tensiones políticas dentro de Morena y en el gobierno federal, donde crece la preocupación por el impacto nacional e internacional del caso Sinaloa. Analistas consideran que cualquier movimiento público de Rocha Moya e Inzunza se encuentra bajo fuerte vigilancia política debido a las investigaciones abiertas y a las presiones diplomáticas entre México y Estados Unidos.