Ni el “bacheo permanente” alcanza: 82.7% de chihuahuenses percibe que el problema no se acaba
Aunque el Municipio de Chihuahua presume un despliegue diario de cuadrillas para atender el programa de “bacheo permanente” y asegura la reparación de más de mil baches por semana, la realidad en las calles parece contar una historia distinta: para el 82.7 por ciento de los ciudadanos, los baches siguen siendo un problema sin fin.
Así lo refleja la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), donde la capital chihuahuense mantiene una alta percepción ciudadana respecto a calles y avenidas deterioradas, evidenciando que, pese al esfuerzo institucional reportado, el problema continúa siendo uno de los reclamos más constantes de la población.
Y es que basta recorrer distintos sectores de la ciudad para encontrarse con una escena repetida: cuadrillas tapando hoyos en una vialidad mientras, apenas unas calles más adelante, aparecen nuevos desperfectos o resurgen los ya atendidos tras lluvias, desgaste del pavimento o reparaciones provisionales que no logran resistir el paso del tiempo.
El Municipio ha sostenido una narrativa de trabajo permanente. Casi todos los días informa sobre operativos de bacheo en colonias, avenidas principales y reportes ciudadanos, además de destacar cifras semanales que superan el millar de reparaciones. Sin embargo, la percepción social parece no moverse al mismo ritmo que los comunicados oficiales.
La pregunta inevitable es si el problema rebasa ya la lógica del mantenimiento cotidiano y exige una estrategia de reconstrucción más profunda. Porque si bien el Ayuntamiento tapa miles de baches, los ciudadanos parecen sentir que la ciudad produce otros miles más rápido de lo que pueden repararse.
En la práctica, el “bacheo permanente” ha terminado por convertirse en una carrera interminable: el Municipio tapa, la ciudad se vuelve a abrir y el automovilista continúa esquivando cráteres entre suspensión dañada, llantas afectadas y tráfico ralentizado.
La ENSU deja así un mensaje incómodo para la autoridad municipal: más allá de las cifras de trabajo, la percepción ciudadana sigue diciendo que el problema no se resuelve. Y en política pública, la percepción también pesa.