STILO LIBRE: 27 DE MAYO 2026
Mientras el alcalde Salvador Calderón presume la entrega de lentes como un acto de generosidad y cercanía con la gente, en Parral cada vez son más las voces que recuerdan que esos apoyos no salen del bolsillo de los funcionarios, sino de recursos públicos que terminan pagando los propios ciudadanos por distintas vías. El programa impulsado mediante Médico Cerca de Ti, el DIF Municipal y el Consejo de Estacionómetros se presenta como “gratuito”, aunque en realidad el dinero proviene de cobros, contribuciones y recursos municipales administrados por un organizmo local. La estrategia política busca vender la imagen de un gobierno sensible, aprovechando la necesidad de muchas familias que difícilmente pueden costear unos lentes, un gasto que afecta directamente actividades básicas como estudiar o trabajar.
El discurso oficial insiste en que se trata de acciones de gran impacto social, destacando la entrega de más de mil 500 lentes el año pasado y una meta de 100 beneficiarios mensuales durante este 2026. También se presume el número de consultas médicas, servicios dentales y pláticas nutricionales realizadas en escuelas y colonias, como parte de Médico Cerca de Ti. Sin embargo, detrás de los anuncios y las fotografías oficiales, queda claro que estos programas no representan un “regalo” personal de la administración, sino una redistribución de recursos públicos que también le cuestan a la ciudadanía. La apuesta política parece enfocada en convertir apoyos financiados con dinero público en herramientas de promoción personal, mientras el gobierno municipal busca reforzar la narrativa de cercanía y resultados rumbo a futuros escenarios políticos.
Mientras unos andaban rasgándose las vestiduras por la soberanía nacional, la supuesta invasión gringa y los fantasmas de la CIA, en el Ayuntamiento de Chihuahua varios regidores del PAN parecían estar en modo ahorro de energía. Muy serios, muy institucionales y muy calladitos, dejando toda la grilla, la confrontación y el desgaste político en manos de la coordinadora panista, Isela Martínez, quien prácticamente cargó sola con la defensa azul en medio de la tormenta mediática.
Pero como todo en política tiene fecha de caducidad, parece que ya despertaron. Y no precisamente por conciencia cívica, sino porque el reloj electoral rumbo al 2027 ya empezó a sonar aunque todavía falten meses y discursos de “no son tiempos”. Porque si algo saben hacer algunos regidores, no es precisamente legislar o debatir políticas públicas complejas, sino andar en el arguende, tomarse fotos en colonias, repartir sonrisas y dejarse querer entre vecinos.
Ahí tiene usted a Félix Martínez, Issac Díaz y hasta al perredista Omar Márquez, que últimamente parece más integrante oficial del club del chaleco azul que representante del sol azteca. Muy activos, muy movidos y muy presentes en las colonias, como si de pronto hubieran descubierto que la gente sí existe fuera de las sesiones de Cabildo y los cafés políticos.
Lo de Omar Márquez ya merece tesis aparte. El hombre parece decidido a aplicar la clásica estrategia del “camuflaje partidista”, muy al estilo del profe Alfredo Navarrete, aquel que primero se pintaba de turquesa con Nueva Alianza y terminó convertido en ferviente creyente de las causas panistas. Porque aquí en Chihuahua los colores partidistas duran menos que las promesas de campaña.
No por nada Márquez dejó la coordinación de la fracción en manos de Bernardina Murillo. El movimiento huele más a cálculo electoral que a reorganización administrativa. Y es que todo apunta a que el regidor amarillo ya estaría ensayando el salto definitivo al PAN para asegurar su permanencia en la nómina política rumbo al 2027. Porque una cosa es defender ideales y otra muy distinta quedarse sin candidatura.
Mientras tanto, Félix Martínez e Issac Díaz también traen su propio mapa trazado: el Congreso del Estado. Ambos se mueven como quien ya practica el tono de diputado local, recorriendo colonias, saludando comerciantes y apareciendo donde haya cámara, vecino o tamales gratuitos. Nada nuevo bajo el sol electoral.
Y entre toda esta efervescencia azul, apareció otro personaje que anda demasiado pegado al grupo: Cristian Medellín, el encargado de Alumbrado Público. Sí, el mismo que pasó de la iniciativa privada al servicio público y que ahora parece estar descubriendo el encanto de la vida de regidor. Porque una cosa es administrar luminarias y otra muy distinta es tener fuero político, reflectores propios y, sobre todo, menos preocupación por la temida frase que persigue a cualquier funcionario de confianza: “mañana ya no te presentes”.
Aunque bueno… en política nadie está realmente a salvo de que le apaguen la luz.