Por Armando Guzmán
Los Chapitos son los cuatro hijos de Joaquín Guzmán Loera, fundador del Cártel de Sinaloa. Dos de ellos están bajo custodia de la justicia de Estados Unidos y llevan más de un año cooperando con los fiscales, proporcionando información sobre métodos, clientes, protectores políticos, asesores, distribuidores y proveedores del cártel.
Los Chapitos heredaron la mayor parte de la organización criminal de su padre. Los dos hijos menores están presos en EE. UU., mientras que los dos mayores han logrado evadir a la justicia y permanecen libres:
Iván Archivaldo Guzmán Salazar
Jesús Alfredo Guzmán Salazar
Los Chapitos bajo custodia son:
Ovidio Guzmán López, capturado en México en enero de 2023 y extraditado a EE. UU. en septiembre del mismo año.
Joaquín Guzmán López, arrestado en Texas en julio de 2024 y actualmente procesado en el sistema federal de Illinois.
Estados Unidos acusa a los cuatro hermanos de ser los principales traficantes hacia su territorio de cocaína, heroína, metanfetaminas y, especialmente, fentanilo.
De acuerdo con fuentes estadounidenses con acceso directo a la información, el Chapito que más ha cooperado con el Departamento de Justicia es Ovidio Guzmán López. A quien las autoridades desean capturar con mayor urgencia es a su medio hermano mayor, Iván Archivaldo Guzmán.
A inicios de junio de 2026, la cacería de Iván es intensa y de alta prioridad.
Lo que está ocurriendo ahora
Iván Archivaldo, el hijo mayor del Chapo, es uno de los líderes de cártel más buscados del mundo. Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares por información que conduzca a su arresto.
Las autoridades estadounidenses lo consideran armado y extremadamente peligroso.
Los Chapitos prófugos saben que su vida está en riesgo. Ambos son buscados por dirigir una empresa criminal continua, por tráfico de drogas, lavado de dinero y por coordinar actos de violencia, incluidos asesinatos y secuestros.
Recientes movimientos legales y operativos sugieren que Estados Unidos se prepara para una posible captura o negociación.
Según documentos judiciales e informes de investigación:
El caso de Iván Archivaldo fue reasignado recientemente al mismo juez federal que lleva los otros dos casos de los Chapitos.
El estatus de él y de su hermano Alfredo cambió brevemente este año, como si ya no fueran fugitivos. En el sistema judicial, este es un indicio inusual que sugiere que las autoridades anticipan una captura o una posible negociación.
Varias agencias estadounidenses han reiterado la recompensa y han intensificado las operaciones de búsqueda.
La cacería se ha vuelto más agresiva:
La DEA, FBI, ICE y HSI lo buscan activamente. Aunque oficialmente sigue catalogado como fugitivo armado y peligroso, ya ha sido ubicado en el área de Sinaloa.
Con la inhabilitación de las diez figuras más importantes del gobierno de Sinaloa —acusadas de facilitar las actividades del cártel— la presión sobre los dos hermanos aumenta drásticamente.
Las agencias federales de EE. UU. consideran que Iván sigue siendo el líder más influyente de la facción heredada de su padre dentro del Cártel de Sinaloa.
Qué significa “cooperar” en el sistema estadounidense
En Estados Unidos, que un criminal “coopere” significa que:
El acusado, en entrevistas formales llamadas ‘proffer sessions’, vigiladas estrictamente por sus abogados, confiesa ante fiscales y agentes federales los detalles de sus crímenes y de quienes participaron o se beneficiaron de ellos.
La información debe ser verificable e incluir, en el caso de narcotraficantes:
Operaciones
Rutas
Personas
Finanzas
Proveedores
Métodos logísticos
Solo aceptando responsabilidad parcial pueden reducir sus sentencias, lo que los lleva a firmar acuerdos sellados que no se hacen públicos hasta las varias etapas cuando ya se ha avanzado en el juicio al que serán sometidos.
Un punto crucial:
Cooperar NO significa necesariamente testificar en un juicio público. La mayoría de los cooperantes de alto nivel nunca testifican; solo entregan información a puerta cerrada.
¿Qué han dicho Ovidio y Joaquín? (Lo confirmado)
Aquí solo se incluye lo documentado en expedientes, declaraciones de fiscales y audiencias públicas.
Confirmaron la estructura de producción de fentanilo, incluyendo laboratorios, químicos utilizados, proveedores chinos y métodos de envío.
Detallaron rutas de tráfico hacia EE. UU., incluyendo cruces fronterizos, nombres de transportistas, razones sociales y ubicaciones.
Describieron redes de distribución, lavado de dinero, empresas fachada, casas de cambio y movimientos bancarios.
También han hablado sobre la violencia interna y las rupturas dentro del mando de los cuatro Chapitos, especialmente entre los Guzmán López y los Guzmán Salazar.
Los llamados “niños cantores de Badiraguato” han descrito a las autoridades estadounidenses los pagos realizados para obtener protección local en Sinaloa.
Los fiscales reconocen que han hablado ampliamente de la supuesta corrupción oficial, incluyendo:
Nombres de políticos
Gobernadores
Militares
Policías y sus rangos
Empresarios
Detalles operativos completos
Todo esto está sellado en expedientes internos del Departamento de Justicia.
¿Por qué importa que quienes confiesen sean Ovidio y Joaquín, y no Iván?
Porque Ovidio siempre estuvo en la parte operativa del grupo: coordinando laboratorios, rutas, proveedores.
Iván, en cambio, es el líder político y estratégico. Si él cayera, su cooperación sería devastadora para la organización.
Ovidio y Joaquín sí tienen incentivos para hablar:
Están aislados
Enfrentan cadena perpetua
No tienen el poder operativo de Iván
Su vida en prisión depende de un acuerdo con los fiscales
Iván y Alfredo NO tienen incentivos:
Siguen libres
Controlan recursos
Controlan territorio
Pero cada día aumenta la presión directa sobre ellos. En México y Estados Unidos, el destino de mucha gente dependerá ahora de los niños cantores de Badiraguato.
La entrada Los niños cantores de Badiraguato se publicó primero en La Chispa.