El hijo del sha, en apuros por los elogios de la extrema derecha a la despiadada policía secreta de la monarquía iraní

Reza Pahlavi se ha visto obligado a distanciarse de la temida Savak tras la glorificación por parte de algunos de sus partidarios “fascistas”
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Durante décadas, la Savak, la Oficina de Inteligencia y Seguridad iraní, fue vista como el símbolo más odiado de la represión que mantuvo en el poder al último sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, y como una de las principales fuerzas impulsoras del fervor revolucionario que lo derrocó en 1979.
Ahora, el hijo del monarca depuesto, Reza Pahlavi, se ha visto obligado a distanciarse de la otrora temida agencia de seguridad después de que algunos de sus partidarios más fervientes la glorificaran como el emblema distintivo de su campaña para reinstaurarlo en el trono mediante una restauración real.
Pahlavi, de 65 años y residente en Washington, quien no ha estado en Irán durante 48 años, se ha presentado como la persona idónea para liderar una transición a la democracia que reemplace a la actual teocracia islámica, que desde febrero resiste una campaña de ataques militares de Estados Unidos e Israel, actualmente estancada en medio de un frágil alto el fuego y negociaciones mediadas por Pakistán.
Se posicionó como un líder potencial después de que los manifestantes corearan su nombre y “Javid Shah” (¡Viva el Shah!), en referencia a la larga historia de monarquía en Irán, durante las protestas masivas que sacudieron el país en enero pasado antes de ser brutalmente reprimidas por las fuerzas de seguridad del régimen.
Sin embargo, antiguos aliados de Pahlavi afirman que su credibilidad se ha visto socavada por simpatizantes “fascistas” que han organizado concentraciones en las que han exhibido pancartas y camisetas con el emblema de la Savak.
Entrenada por Estados Unidos e Israel, la Savak era ampliamente considerada un instrumento de despotismo que sostenía el régimen de su padre mediante la tortura y la vigilancia despiadadas de la oposición.
Tras las críticas por su silencio, Pahlavi denunció muy tarde estas actuaciones en un vídeo con un lenguaje algo confuso, calificando el asunto de “relativamente urgente”. “No quiero entrar en un análisis histórico sobre si esa organización actuó correcta o incorrectamente”, dice. “Solo diré que es un tema controvertido. Este es precisamente el tipo de comportamiento que da excusa a quienes quieren atacar nuestro movimiento”, añade.
Intolerancia y autoritarismo
La crítica de Pahlavi se produjo después de que su reputación pareciera verse afectada tras las revelaciones de que Estados Unidos e Israel habían identificado al expresidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, como un posible sucesor en caso de que el régimen islámico colapsara. Se cree que el plan para instalar a Ahmadineyad fracasó.
La Savak era considerada como una organización conocida por torturar a activistas políticos o a cualquiera que criticara
Sin embargo, quienes antes apoyaban a Pahlavi afirman que las exhibiciones de la Savak también han erosionado su imagen al ridiculizar los valores que alguna vez proclamó. “Lo entrevisté en 2012 sobre la Savak y se mostró claramente en contra de la tortura y de cualquier cosa que atentara contra los derechos humanos”, dice el periodista y caricaturista iraní Nik Kowsar, radicado en Estados Unidos, quien dejó de apoyar a Pahlavi en medio de discrepancias sobre sus asesores de línea dura. “Lo triste es que la Savak era considerada como una organización conocida por torturar a activistas políticos o a cualquiera que criticara [a su padre], además de censurar a los medios de comunicación. No representaba la democracia ni el liberalismo, pero eso es lo que muchos de sus seguidores más acérrimos están presentando ahora mismo”.
Los críticos afirman que la aclamación de la Savak es coherente con otras señales de intolerancia y autoritarismo en el bando de Pahlavi.
En una manifestación en Múnich en marzo, un simpatizante exhibió una pancarta con el lema “una nación, una bandera, un líder”, que evoca claramente el lenguaje nazi que apoyaba a Hitler.
Sus seguidores también han atacado a periodistas. Un vídeo ampliamente difundido en redes sociales mostró a la periodista de CNN Christiane Amanpour, nacida en Irán, recibiendo insultos de seguidores enfurecidos por haber descrito a Pahlavi como un “pretendiente al trono” durante una entrevista. También suelen referirse a él como el “Príncipe Heredero Reza”, y se han quejado de que los periodistas se dirijan a él como “Sr. Pahlavi”.
Pahlavi ha mostrado una actitud confrontativa en sus interacciones personales con los periodistas. En una rueda de prensa en Berlín en abril, interrumpió bruscamente a una periodista que intentaba hacerle una pregunta y se vio envuelto en un acalorado intercambio con otra que le preguntó si era “un agente de Israel”.
Además, expresó su ira en un vídeo posterior, acusando a los periodistas de “silenciar” las voces de los opositores al régimen islámico.
“Imagen de extrema derecha, MAGA y proisraelí”
Pahlavi ha apoyado los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán y ha criticado a los gobiernos europeos, en particular al primer ministro británico, Keir Starmer, a quien ha acusado de “apaciguamiento” y al que ha comparado con Neville Chamberlain. Sin embargo, últimamente también ha criticado a Donald Trump, acusándolo de enviar “señales contradictorias” al amenazar con destruir la civilización iraní. Algunos seguidores han sido acusados de amenazar a sus críticos, creando un clima de “miedo y temor”, según uno de ellos.
Masood Masjoody, radicado en Canadá y expartidario de Pahlavi, fue encontrado muerto en Vancouver en marzo de este año después de afirmar que un grupo de activistas estaban conspirando para matarlo. Posteriormente, los investigadores determinaron que había sido asesinado y acusaron a dos opositores al régimen –Mehdi Ahmadzadeh Razavi y Arezou Soltani– de asesinato en primer grado (no hay indicios de que Pahlavi estuviera involucrado o fuera cómplice). Ninguno de los acusados se ha declarado aún.
Algunos iraníes expatriados han alegado haber sido etiquetados en una publicación amenazante en redes sociales después de la muerte de Masjoody: “Muchos de nosotros recibimos esta amenaza en línea, y eso realmente nos sacudió a todos”, dice el analista Alireza Nader, de Asuntos Iraníes, con sede en Washington, quien denunció la amenaza a la policía.
Pahlavi, que se ha mostrado ambiguo sobre si pretende heredar el trono de su padre, fue cuestionado sobre el tema en una aparición reciente en una conferencia organizada por Politico. Culpó a “una campaña bien orquestada” por parte del régimen islámico destinada a desacreditarlo por algunos actos atribuidos a sus seguidores, que tildó de “grupo muy diverso”.
¿Hay radicales de vez en cuando en la mezcla? Por supuesto que sí. Esto es algo inevitable
“Siempre condeno cualquier comportamiento basado en la violencia, el insulto o [la agresión] de cualquier tipo hacia cualquier persona que esté activa. [Pero] dejo que mis propios seguidores se definan y describan a sí mismos”, dijo. “¿Hay radicales de vez en cuando en la mezcla? Por supuesto que sí. Esto es algo inevitable”.
Sin embargo, Nader –exaliado que rompió con Pahlavi por lo que dice es una postura cada vez más autoritaria– cree que Pahlavi ha estado tolerando a los radicales de extrema derecha entre sus seguidores: “Realmente creo que son fascistas y rara vez uso esa palabra para describir a alguien”. Según él, el hijo del sha “ha adoptado la imagen de una figura de extrema derecha, partidaria del movimiento ‘Make America Great Again’ y proisraelí. No era así cuando lo conocí. Era simplemente un hombre muy dócil, educado, liberal y democrático”.
En general, Pahlavi no se ha identificado como de “extrema derecha”, sino que ha descrito su movimiento como atrapalotodo. Pero sí asistió a la Conferencia de Acción Política Conservadora de este año en Grapevine, Texas, lo que reforzó la impresión de que estaba intentando cortejar a la base MAGA de Trump.
Sin embargo, se dice que Trump se muestra escéptico sobre sus habilidades y, según se informa, se refirió a él como un “príncipe perdedor”, según el New Yorker.
“El último emperador”
Pahlavi ha declarado en el pasado que no desea regresar a Irán, y le comentó a un entrevistador que todos sus amigos y familiares se encontraban en Estados Unidos. Kowsar afirma que el expríncipe, un fotógrafo talentoso y entusiasta, le dijo en una ocasión que su único deseo era hacer fotografías si alguna vez se le permitía regresar.
Algunos atribuyen su transformación en un potencial líder a la influencia de Israel, país que Pahlavi visitó en 2023, donde fue recibido por el entonces ministro de Inteligencia, Gila Gamliel, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu.
Pahlavi no tiene a una sola persona en Irán a quien pueda llamar su representante
“Durante la guerra de los 12 Días en junio pasado, Netanyahu hizo un llamado abierto al pueblo iraní a sublevarse, y Reza Pahlavi también apoyó esa guerra”, dice el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Johns Hopkins Vali Nasr. “Seis meses después, se produjo el levantamiento de enero y, una vez más, los israelíes estuvieron profundamente involucrados, tanto con Reza Pahlavi como con mantener personal sobre el terreno”.
“Pero, en definitiva, Pahlavi no tiene a una sola persona en Irán a quien pueda llamar su representante. Se necesita una sólida red de apoyo y gente que pueda organizarse. Esto lleva meses”, añade.
Nasr compara la figura de Pahlavi con la de El último emperador, la película de Bernardo Bertolucci de 1987 sobre Puyi, el último emperador de la dinastía Qing china, quien colaboró con los ocupantes japoneses con la esperanza de recuperar su trono en la década de 1930, antes de morir en el anonimato tras la llegada del comunismo.
“Al igual que el último emperador, se refugió en Manchuria con el apoyo del enemigo que intenta destruir Irán, y le será muy difícil salir de allí”, afirma Nasr. “Cuanto más se prolonga esta guerra, más irrelevante se vuelve”.