La presidenta vincula acusaciones contra Morena con presiones externas y llama a defender instituciones mexicanas frente a intereses extranjeros.
La presidenta Claudia Sheinbaum transformó las acusaciones sobre presuntos vínculos entre Morena y el crimen organizado en un debate de mayor alcance sobre soberanía nacional y la autonomía política de México frente a Estados Unidos.
Durante una extensa intervención pública, la mandataria agradeció la carta difundida por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien calificó como un aliado político y moral en medio de lo que describió como una “ofensiva” nacional e internacional contra su gobierno y el movimiento de la Cuarta Transformación.
Sheinbaum sostuvo que las recientes acusaciones impulsadas desde Estados Unidos forman parte de una estrategia política para debilitar a Morena rumbo a los procesos electorales tanto en México como en territorio estadounidense. Según afirmó, sectores de la ultraderecha buscan instalar la narrativa de que existe un “narcogobierno” en México, aprovechando la solicitud de extradición emitida por autoridades estadounidenses contra diez ciudadanos mexicanos, entre ellos funcionarios electos.
“Esto no es un asunto de Sinaloa, es un asunto de soberanía”, declaró la presidenta al insistir en que cualquier señalamiento contra autoridades mexicanas debe ser investigado por las instituciones nacionales y no asumirse automáticamente como verdad por provenir de agencias estadounidenses.
La titular del Ejecutivo rechazó que su postura implique proteger a funcionarios señalados y aseguró que cualquier denuncia debe investigarse con pruebas sólidas y bajo la conducción de la Fiscalía General de la República. Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de permitir que acusaciones extranjeras definan la vida política del país.
Como ejemplo, recordó el caso del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, detenido en Estados Unidos durante el gobierno de Donald Trump y posteriormente exonerado por la Fiscalía mexicana. Según Sheinbaum, ese episodio evidenció la necesidad de revisar cuidadosamente las imputaciones provenientes del exterior.
En defensa del legado de López Obrador, la presidenta destacó que durante el sexenio anterior se realizaron más de 680 detenciones de líderes criminales, cifra que, dijo, contradice las versiones promovidas por adversarios políticos y algunos medios de comunicación.
Sheinbaum también lanzó críticas contra analistas, opositores y sectores mediáticos a los que acusó de construir deliberadamente una narrativa para debilitar a Morena y reducir su respaldo ciudadano. Afirmó que detrás de esas campañas existen intereses políticos vinculados con grupos conservadores de México y Estados Unidos.
Respecto a Donald Trump, la mandataria reveló que no coincide plenamente con la interpretación de López Obrador sobre el papel del presidente estadounidense en la actual tensión bilateral. Explicó que, pese a las diferencias entre ambos gobiernos, las conversaciones telefónicas que han sostenido han transcurrido en términos respetuosos.
La presidenta negó además cualquier distanciamiento con López Obrador y subrayó que sería incongruente romper políticamente con quien inició el proyecto de transformación que ella se comprometió a continuar desde la Presidencia.
En la parte final de su mensaje, Sheinbaum elevó el tono político y convocó incluso a quienes no simpatizan con su gobierno a cerrar filas en defensa de la independencia nacional frente a cualquier intento de injerencia extranjera.
“¿Quién gobierna en México, las agencias extranjeras o el pueblo?”, cuestionó la mandataria al plantear lo que consideró el eje central del momento político que enfrenta el país.
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