Por ChoheCine
Buscando un lugar, una familia pierde su tierra, carga lo poco que tiene en un camión y cruza el país buscando un lugar donde trabajar. Cuando llegan, descubren que nadie los quiere allí, que los llaman con desprecio, que las promesas eran mentira y que las leyes no están hechas para protegerlos. Hablamos de ‘Las uvas de la ira’.
John Steinbeck escribió la novela después de visitar campamentos de emigrantes en California como periodista, lo que vio le indignó tanto que dedicó cinco meses a convertirlo en ficción. El libro vendió más de 400 mil copias en un año. En el condado de Cairn, destino real de miles de esos emigrantes, lo prohibieron y lo quemaron. El hombre que lo quemó ni lo había leído.
John Ford aceptó dirigir la película porque la historia le era personal. Sus padres habían emigrado desde Galway durante la gran hambruna irlandesa. Él mismo lo explicó. La historia era similar a lo que vivió su familia cuando los echaron de la tierra y los dejaron vagando por los caminos.
Ford, además de rodar una película sobre los años 30, también rodó la historia de todas las familias que alguna vez tuvieron que irse sin que nadie les preguntara ¿a dónde? Greg Toland iluminó los rostros de los Joad como si fueran fotografías de Dorothea Lange, sin maquillaje y sin adornos, y Jane Fonda creó un personaje que ya no pertenece solo al cine.
Tom Joad, el protagonista de esta historia es cualquiera que se va sabiendo que no va a volver. Lo devastador de esta película no es que retrate algo que pasó, es que más bien nunca ha dejado de pasar y eso lo vemos aquí y allá todos los días.
El cargo ‘Las uvas de la ira’, el clásico de John Ford que convirtió la migración en denuncia social apareció primero en NÓMADAS.
