La disputa por el oro venezolano que acerca a Trump y Delcy Rodríguez
La muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero” y líder del Tren de Aragua, volvió a poner la atención internacional sobre el sur de Venezuela, una región donde se encuentran algunas de las minas de oro más importantes del país. De acuerdo con reportes recientes, la operación que acabó con el jefe criminal fue resultado de meses de inteligencia y contó con cooperación entre autoridades venezolanas y estadounidenses, aunque ambas partes mantienen versiones distintas sobre el grado de participación de Washington.
El trasfondo del operativo va más allá de la seguridad. El Arco Minero del Orinoco, una vasta zona rica en oro y otros minerales estratégicos, ha permanecido durante años bajo la influencia de organizaciones criminales, grupos armados y redes de corrupción. La eliminación de líderes delictivos forma parte de una estrategia para recuperar el control gubernamental del territorio y generar condiciones que permitan atraer inversiones nacionales y extranjeras.
Desde principios de 2026, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez ha impulsado reformas para abrir el sector minero a capital extranjero. Entre ellas destaca una nueva legislación que permite concesiones de largo plazo para la explotación de oro y otros recursos, con el objetivo de captar inversiones y aumentar la producción minera del país.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump ha mostrado un fuerte interés en los recursos estratégicos venezolanos. En los últimos meses se han registrado acercamientos diplomáticos, acuerdos energéticos y licencias que facilitan transacciones relacionadas con minerales y petróleo venezolano. Incluso ya se reportó la llegada de cargamentos de oro venezolano al mercado estadounidense dentro del nuevo esquema de cooperación bilateral.
La lectura política que realizan diversos analistas es que tanto Washington como Caracas tienen incentivos para estabilizar las zonas mineras. Mientras Venezuela busca inversiones y nuevas fuentes de divisas, Estados Unidos pretende asegurar el acceso a minerales considerados estratégicos para su industria y tecnología. La reciente ofensiva contra estructuras criminales en las minas del estado Bolívar aparece así como un punto de coincidencia entre ambos gobiernos, pese a las profundas diferencias ideológicas que históricamente los han separado