El PRI ahora reivindica causas añejas que ese partido instrumentó durante sus gobiernos, como si se tratara de una novedosa aportación popular. Desde la exigencia airada de Rubén Moreira por suspender el pago del Fobaproa, a la petición de que el servicio social de los estudiantes sea remunerado.
Ante la extinción de las peticiones que acompañaron en las marchas a la CNTE, los lideres del PRI se resisten a que mueran y se dedican a dar respiración artificial a conflictos, muchas veces ficticios, que engrosaron las filas en las manifestaciones callejeras de los autodenominados profesores de la CNTE.
El presidente del PRI en el municipio de Aguascalientes, Andrés Espino, un militante de poca monta, exigió al Gobierno federal garantizar condiciones de seguridad en las carreteras del país, ante los riesgos que enfrentan diariamente, a pesar de que se les ha brindado todo lo solicitado en las pláticas y se firmaron acuerdos, pero ahora anuncian movilizaciones para solucionar las “peligrosas” condiciones en las que trabajan.
Como es costumbre de este gremio del transporte, crean confusión entre quienes integran la protesta y la totalidad de los miembros, nunca han sido capaces de decir que representan a una minoría de un total de “alrededor de 170 empresas de transporte de carga”, dan a conocer el número total para que se considere un problema nacional, grave y espectacular. Los medios donde se anuncia la protesta no son capaces de corregir y aclarar que se trata de una minoría que ni siquiera significa el 10 por ciento del total, como el caso de esta protesta.
La ambigüedad de su lenguaje los ampara como escudo para cualquier desmentido, incluso denuncias penales que los señalen como mentirosos y así afirman que “los operadores de carga deben enfrentar intentos de robo de mercancía o unidades”. Es decir, los intentos no son robos, y no se concretan por la estrategia de seguridad que se instaló como parte de acuerdos entre autoridades y transportistas en un problema prácticamente superado.
El dirigente municipal del PRI afirmó que esta situación preocupa a familias aguascalentenses que dependen del transporte de carga, que, en realidad, no llega a medio millar de personas. Para variar las peticiones sociales del PRI son artificiales y tratan de hacer de ciertas generaciones de jóvenes, poco informadas y peor ilustradas, una manera de manipular el voto.
El PRI asociado a la ultraderecha latinoamericana, insiste en que la inseguridad es el principal problema del país. Una vez que los transportistas acordaron, como gremio responsable, continuar con sus actividades, el problema continúa dentro del PRI únicamente, y una minoría irrisoria de conductores y calanes del autotransporte, desde un rincón del país que es entidad de paso de los transportistas, pero éstos no tienen residencia en Aguascalientes.
Acudir a la ignorancia tampoco es una estrategia nueva priista, acudieron a la desmemoria, la falta de información y conocimientos del pueblo durante muchos años para hacer de la población una masa fácil de engañar y ahora nostálgicos de aquellos años, estructuran propaganda en la que ya nadie cree, para tratar de recuperar terreno político.
Los priistas previeron su decadencia y crearon una masa amorfa que todavía cree en la estructura informativa corrupta que siguen los medios convencionales, desde donde se le adiestró a algunos mexicanos a creer en ellos como si fuese una religión: incondicionalmente sujetos a los dogmas de fe de la comunicación noticiosa.
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