La acumulación de llantas usadas se ha convertido en una de las problemáticas ambientales más persistentes y visibles en Tijuana, situación que organizaciones ambientalistas consideran insostenible y que, de no atenderse con infraestructura especializada, continuará afectando ecosistemas, cuerpos de agua, espacios urbanos y la salud pública de la región.
La directora de Comunicaciones y Políticas Públicas de CostaSalvaje, Fey Crevoshay, advirtió en entrevista con Nómadas que la ciudad requiere con urgencia una planta de reciclaje de neumáticos para enfrentar un problema que durante décadas ha permanecido sin una solución integral.
Explicó que la ausencia de infraestructura especializada contrasta con el volumen de neumáticos que ingresan cada año a la región fronteriza, principalmente procedentes de Estados Unidos, donde son comercializados como llantas de segunda mano para el mercado mexicano.
Según estimaciones de la organización, al año Tijuana recibe desde 700 mil hasta tres millones de llantas al año, lo cual genera una terrible problemática porque, como refirió la activista, estas “terminan y se van al mar, están regadas en parques, o en cualquier camino de agua”.
Una problemática de muchos años
La problemática ha sido documentada durante años en distintos puntos de la entidad, no es un tema nuevo, pero sí una problemática que cada vez genera mayores problemas. En Tijuana es común encontrar acumulaciones de neumáticos en cañones, arroyos, cauces del Río Tijuana, lotes baldíos y tiraderos clandestinos.
Durante las lluvias, por ejemplo, y como también se ha documentado, muchas de estas llantas son arrastradas por corrientes pluviales hacia el sistema de drenaje o terminan depositadas en playas y zonas costeras, donde representan una amenaza para la fauna marina y los ecosistemas costeros.
Además, también generan otros daños porque, cuando son incendiadas de manera clandestina, generan emisiones altamente contaminantes que contienen sustancias tóxicas como hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos orgánicos volátiles y metales pesados.
Especialistas ambientales y autoridades sanitarias y de salud del estado, han advertido que las llantas también se convierten en reservorios de agua estancada, favoreciendo la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.
Si bien, esta problemática y la situación que se vive con ello no es exclusiva de Tijuana, la ciudad sí concentra una parte importante del problema debido a su ubicación geográfica fronteriza, su parque vehicular y el flujo constante de mercancías provenientes del estado vecino de California.
Falta de aprovechamiento de residuos
Durante décadas, las autoridades de ambos lados de la frontera han impulsado programas de recolección masiva de neumáticos, jornadas de limpieza y campañas de disposición adecuada. Sin embargo, estas acciones han resultado insuficientes frente a la magnitud del fenómeno.
Para CostaSalvaje, el principal obstáculo es que no se enfoca el esfuerzo en el aprovechamiento industrial de los residuos, ya que “en distintas partes del mundo a los neumáticos los transforman en materia prima para pavimentos, superficies deportivas, materiales de construcción, combustibles alternos y diversos productos industriales”.
En ese sentido, Crevoshay consideró que la discusión pública sobre el tema debe avanzar hacia la implementación de acciones concretas: “Hay soluciones chicas, grandes, caras, baratas, pero hay que tener organización con impacto. Nada más reuniones y platicar del tema no solucionan”, afirmó.
La ambientalista sostuvo que durante años se han realizado encuentros binacionales, mesas de trabajo y diagnósticos técnicos entre autoridades y organizaciones civiles sin que se traduzcan en proyectos permanentes de gran alcance, ante ello, señaló que a nivel internacional existen modelos que podrían servir como referencia para atender el problema.
“En California, por ejemplo, operan programas financiados mediante cuotas ambientales aplicadas a la venta de neumáticos nuevos. Estos recursos permiten financiar centros de acopio, reciclaje, investigación tecnológica y proyectos de reutilización; Hay que cobrar a los que tiran el plástico. Ellos tienen que recoger su basura”, manifestó.
Urgente una planta de reciclaje de llantas
La activista refirió que, para ciudades como Tijuana, donde el crecimiento urbano ha superado en muchos casos la capacidad de manejo de residuos, el desafío se vuelve aún más urgente, por lo que considera que la construcción de una planta de reciclaje de llantas podría convertirse en un proyecto estratégico para toda la región noroeste del país.
“Además de reducir la contaminación, permitiría generar empleos e impulsar una economía circular; la comunidad tiene que involucrarse, las autoridades tienen que invertir y el sector privado tiene que asumir responsabilidades. Tenemos que pasar de hablar del problema a resolverlo”, concluyó.
El cargo Tijuana enfrenta una crisis ambiental por llantas abandonadas apareció primero en NÓMADAS.