Cerrado por calor extremo: Inglaterra también se cuece en una ola récord para la que no está preparada

La ola de calor afecta a dos tercios de la población europea mientras la infraestructura de países como el Reino Unido no está construida para aguantar temperaturas que están dejando de ser tan extraodinarias
Un calor extremo que no se va: por qué este verano es “un aviso para el futuro”
El calor extremo en Inglaterra y Gales ha provocado en las últimas horas el cierre de escuelas, tiendas y centros comunitarios, el retraso de citas en hospitales y la suspensión de trenes por toda la red. Es la segunda vez en la historia que la agencia meteorológica nacional (Met Office) lanza una alerta roja, la más grave, por calor.
En Londres, se han cancelado cientos de eventos de la semana de la acción climática, una convención internacional de activistas, alcaldes, académicos y jefes de empresas e instituciones. Este miércoles no se podían celebrar ni las charlas previstas para la mañana en universidades, como la de la London School of Economics titulada “Calor extremo: mejorando la gobernanza y fortaleciendo la acción alrededor del mundo”.
“Londres se está cociendo”, dijo este martes António Guterres, secretario general de Naciones Unidas e invitado en uno de los eventos que se celebró antes del pico de temperaturas.
El sur y el centro de Inglaterra y Gales registran temperaturas 15 grados más altas de lo normal ahora. Este miércoles se superó el récord de temperatura para un mes de junio, registrada hace 50 años y que estaba en 35,6 grados. En varios puntos del sureste de Inglaterra las temperaturas pasaron los 36 grados. Según la previsión, algunas localidades se acercarán en las próximas horas a los 40 grados. La primera vez que se registraron 40 grados de temperatura en el Reino Unido fue en julio de 2022.
“El cambio climático provocado por la actividad humana ha hecho que episodios como este sean más probables y más intensos. Ver temperaturas así en el Reino Unido en junio es motivo de preocupación”, explica Stephen Belcher, científico jefe de Met Office. “Situaciones como esta muestran las consecuencias del cambio climático, ya que las temperaturas muy elevadas y la humedad pueden tener importantes repercusiones para la salud debido al estrés térmico, además de afectar a diversos sectores como el transporte, la energía y el suministro de agua”.
Ola para 94 millones de europeos
La ola de calor se extiende por todo el continente europeo y más allá. Este miércoles, al menos 94 millones de personas en Europa experimentaron temperaturas por encima de los 35 grados, la mayoría de ellas en España y en Francia, según la estimación de la agencia AFP. Más de 350 millones, o dos tercios de la población de Europa, estaban en lugares por encima de 30.
Son temperaturas inusuales para gran parte del continente. Francia registró este miércoles la temperatura más alta de media en el país desde que empezaron los registros, en 1947, y extendió la alerta roja por calor extremo, que afecta ya a casi todo el país. El récord anterior registrado había sido el martes.
El efecto de las olas de calor como ésta es distinto según las circunstancias exactas –como la humedad– y los servicios públicos y costumbres del país. En el Reino Unido, como sucede también en regiones de Francia, ni la infraestructura ni las autoridades ni los habitantes están preparados para las olas de calor de esta intensidad.
La humedad empeora la sensación térmica en un país donde el aire acondicionado es una rareza incluso en oficinas y edificios públicos y donde las viviendas están mal aisladas (también para el frío) y abundan en moquetas. El aire acondicionado tampoco es habitual en el transporte público.

Pasajeros en el metro de Londres con mini-ventiladores este miércoles.
Más de 800 escuelas se han cerrado de manera total o parcial por toda Inglaterra porque las aulas no están preparadas para atender a los estudiantes. El Ministerio de Educación ha pedido que los escolares sigan acudiendo a clase cuando sea posible.
El Comité del Cambio Climático del Reino Unido, un órgano independiente que asesora al Gobierno, recomienda que los nuevos edificios se diseñen pensando en proteger a sus usuarios del calor.
“El Reino Unido se construyó para un clima que ya no existe y que parecerá cada vez más lejano en los próximos años”, dice el informe publicado este mayo. El grupo también pide que el Gobierno legisle para establecer una temperatura máxima para trabajar en espacios cerrados y al aire libre, y recomienda que todos los hospitales y residencias tengan aire acondicionado en la próxima década. Sus propuestas requieren una inversión pública y privada de más de 12.000 millones de euros al año.
El asfalto se derrite
Visto en perspectiva histórica, lo que está sucediendo es extraordinario, pero empieza a haber un patrón cada verano, con temperaturas por encima de los 30 grados durante más días seguidos.
“Esto no necesariamente suena tan caluroso para la gente que vive en España, en el Mediterráneo, pero nuestra infraestructura no está diseñada para lidiar con eso. Nuestros cuerpos no están acostumbrados a este tipo de temperatura”, explica a elDiario.es Jess Neumann, geógrafa medioambiental y profesora de Hidrología de la Universidad de Reading.
Cuando hablamos no han dado ni las diez de la mañana y la temperatura ya supera los 30 grados en su ciudad, en el sureste de Inglaterra. La humedad supera el 80%. Se esperan hasta 39 grados este jueves, y puede ser todavía peor para el centro de Inglaterra y el este de Gales.
Antes de 2050, veremos habitualmente más de 40 grados en el Reino Unido, lo cual es bastante aterrador, porque aún no estamos preparados para ello
La línea ferroviaria que pasa por Oxford y Reading, Great Western Railways, ha suspendido trenes y reducido su velocidad (todavía más, no hay alta velocidad) toda la semana, y pide a los pasajeros que eviten viajes que no sean esenciales.
El mismo mensaje se repite en toda la red de transportes del centro y sur de Inglaterra. En Gales, la compañía de transportes canceló casi todas sus rutas a mediodía. El Eurostar, el tren que conecta Londres con París y otras ciudades del continente por el canal de la Mancha, ha suspendido varios trenes y ha pedido a los pasajeros más vulnerables que no viajen. Los autobuses avanzan despacio y se acumulan los retrasos. El asfalto se derrite.
“Nuestro asfalto no está diseñado para llegar a estas temperaturas”, explica la profesora Neumann. “Se usan materiales que son adecuados para un clima templado. Ya hay partes de la carretera que están empezando a derretirse y a levantarse. Las vías del tren pueden deformarse y se doblan con el calor”.
Las cocinas de restaurantes y pubs han cerrado por todo el condado de Oxford para evitar las altas temperaturas para su personal. La Universidad de Oxford ha relajado sus reglas de atuendo para la ceremonia anual de los reconocimientos honoris causa. Jacinda Ardern, la ex primera ministra de Nueva Zelanda, y el resto de los homenajeados se pusieron igualmente la toga.
La presión que más preocupa ahora es sobre el servicio nacional de salud. En las olas de calor de 2025, menos intensas que las de este año, más de 1.500 personas murieron por causas atribuidas en cinco episodios de calor en Inglaterra, según la agencia nacional de salud.
Lluvia torrencial
Este invierno ha sido muy lluvioso y no hay ninguna parte del país en alerta de sequía hasta ahora, pero la demanda de estas últimas semanas está ejerciendo presión en los pocos embalses y otras reservas de agua. En la próxima semana o dos se espera que el tiempo seco prolongado se empiece a notar en partes de Inglaterra, según la última reunión del comité nacional de sequía. Es posible que haya restricciones este verano a menos que llueva más y de manera menos torrencial, que el terreno reseco no absorbe bien.
“Estamos teniendo tormentas eléctricas gigantes y lluvia intensa, cosas como las que ves en Estados Unidos”, explica Neumann, que cree que falta planificación especialmente para la construcción de nuevas viviendas, uno de los grandes proyectos empezados por el Gobierno de Keir Starmer. “Estas casas simplemente se levantan y están bien para un día normal. Pero el clima extremo no está bien definido en absoluto”.
Cree necesaria una revisión completa de cada aspecto de la gestión del agua y también comunicar mejor los riesgos. Las alertas de calor de la agencia meteorológica deberían haber llegado a todos los móviles en las zonas afectadas y con las explicaciones de qué hacer, según esta experta.
Los embalses planeados, que anunció el Gobierno el año pasado, tardarán al menos una década en construirse. El cambio de primeros ministros constante de esta década no ayuda a acelerar los planes públicos. El actual Gobierno laborista aprobó unas guías de revisión de la gestión del agua, con la posibilidad de intervención pública, pero todavía no ha habido cambios, y apenas inversión. Todavía no están claras las prioridades del nuevo Gobierno, probablemente liderado por Andy Burnham después de la dimisión de Starmer.
Verano del 76
Muchos recuerdan el verano de 1976, entonces récord de temperaturas en el Reino Unido, pero ese fue un año aislado. “Fue un evento único en una generación. Esto está sucediendo ahora. Cada año tenemos olas de calor prolongadas, días de calor extremo, la gente está muriendo”, dice Neumann. “Antes de 2050, veremos habitualmente más de 40 grados en el Reino Unido, lo cual es bastante aterrador, porque aún no estamos preparados para ello”. Las proyecciones de Met Office indican que las máximas en Inglaterra podrían alcanzar los 45 grados en las próximas dos décadas.
El todavía primer ministro Keir Starmer dijo este miércoles en la Cámara de los Comunes, durante la sesión de control, que el Gobierno está trabajando para mejorar la resistencia ante las olas de calor y aseguró que los laboristas seguirán defendiendo la legislación de reducción de emisiones, a diferencia de lo que sugieren ahora los conservadores.
Una de las cuestiones para el nuevo Gobierno de Burnham es qué hará con las políticas climáticas mientras aumenta la presión contra la transición a la energía renovable y la reducción de las emisiones que más contaminan y calientan la atmósfera.
El Partido Conservador y Reform, el partido de extrema derecha de Nigel Farage, han roto el consenso existente durante décadas sobre estos objetivos. Los conservadores David Cameron y Boris Johnson lideraron algunas medidas clave para reducir emisiones, pero la nueva líder del partido, Kemi Badenoch, ha cambiado de rumbo. Incluso una parte del Partido Laborista es ahora reacia a sus propias medidas.
La inestabilidad política no ayuda a la inversión en aislamiento o energías renovables ni de las empresas ni de los ciudadanos. “Un Gobierno que cambia todo el tiempo… ahora un nuevo primer ministro y ahora otro”, dice Neumann. “La gente está harta de esto”.