¡Bienvenidos amantes de la gastronomía! Así es, este domingo se disputa un gran partido para nuestro país, pues vamos contra Inglaterra y la pregunta está en aire: ¿y si sí? Eso me hace pensar en las gastronomías de ambos países.
Comencemos con el invitado a esta mesa: Inglaterra. Su cocina puede considerarse dentro del aparatado como “comfort food”, comida que no es muy elaborada, pero que apapacha el alma, es decir, la “reconforta”.
Destaca su principal y famosísimo platillo, el “fish and chips”, que consiste en capear pescado, puede ser bacalao o cualquier pescado blanco, como el eglefino, que se reboza en una especie de masa, y posteriormente se fríe hasta que quede crujiente; se sirve acompañado de rebanadas de papas fritas, aderezadas con sal y vinagre.
Otro plato que es insignia de Inglaterra es su “Full English Breakfast”; en el resto de países europeos suelen desayunar más ligero (un café y un pan, por ejemplo), pero en Inglaterra -al igual que en México- el desayuno se caracteriza por ser “opíparo”.
En un “Full English Breakfast” encontramos huevos, revueltos o estrellados, según la preferencia del comensal, y se acompaña con salchichas inglesas, que son más pequeñas y saladas, tocino bien crujiente, un jitomate asado para darle un punto de acidez al plato, así como champiñones, frijoles horneados y su famoso “black pudding”, un embutido elaborado con sangre de cerdo y cereal, generalmente avena, digamos una especie de morcilla o moronga, que redondea este desayuno típico inglés.
Si en algo son especialistas los ingleses son en los famosos “pies” (pays), ya sean salados o dulces, están los de cordero, de res y riñones, básicamente pasteles de carne que suelen llevar puré de papa como cubierta (crust). Así como su famoso “Crumble” de manzana, o de cualquier otro sabor.
Su bebida por antonomasia es el té, sobre todo la mezcla de tés negros consistentes en Assam, Kenia y Ceilán, que componen lo que conocemos como “English Breakfast”, el cual se puede tomar de dos formas: con limón o con leche/crema.
Ahora entremos a la cancha de la cocina mexicana, que de entrada está reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés).
La comida mexicana se basa en la triada maíz, frijol y calabaza que son de origen prehispánico, pero la fusión que se hizo con la llegada de los españoles a nuestra tierra, quienes trajeron elementos tanto de la cocina ibérica, como de la árabe y la africana, dio como resultado una gastronomía compleja y sumamente vasta.
Si hay un plato que lo demuestra es sin duda el mole, una mezcla de diversos chiles secos, frutos secos, chocolate, semillas, tortillas, especias como la canela, pimienta, comino, hojas de laurel, plátano macho y por supuesto caldo de pollo.
Suele acompañarse con arroz -rojo o blanco- y pollo o guajolote. Un plato que resume todo lo que somos, complejos, dulces pero picantes y no dejamos indiferentes a nadie; a este plato los extranjeros lo aman o lo odian, precisamente porque no es un platillo sencillo.
México también es famoso por sus tacos, una simple tortilla de maíz y lo que podemos obtener depende de los que pongamos dentro; si le ponemos chicharrón y pico de gallo obtenemos un taco placero, hay de bistec, de short rib para los más elevados, de arrachera, de milanesa, de carnitas, de cochinita, de salpicón de res, de chicharrón en salsa verde, de chile relleno, de tinga, de pollo con mole, de suadero, de longaniza, campechano con queso o sin queso, al pastor, de canasta, de barbacoa, de pollo (flautas), de birria, de pescado, de camarón y todos pertenecen a distintas regiones de nuestro país.
Lo mismo pasa con los tamales, hay salados: de salsa verde, roja, mole o de rajas y los hay dulces, pero también hay uchepos, corundas, tamales norteños de dedo, tamales de pescado; en total contamos con más de 500 variedades de ellos. Un desayuno famoso que podría rivalizar con el de los ingleses y es la famosa “guajolota”, un tamal que se coloca en un bolillo.
Y si de bebidas hablamos tenemos no alcohólicas como el chocolate, los atoles y ni hablar de la infinidad de aguas frescas con las que contamos, lechuguilla pero también tenemos mezcal, tequila, sotol, tepache, y así podría seguirme.
En esta cancha gastronómica ¿quién gana? Inglaterra y sus scones con crema y jalea, o sus sándwiches de “a dedo”; ¿o la victoria es las garnachas mexicanas?, los elotes, esquites, tacos, sopes, gorditas, quesadillas. Díganme, los leo.
¡Bon appetit!
Cat Soumeillera en X: @CSoumeillera