Qué victoria la de Isaac del Toro en la segunda etapa del Tour de Francia. Ha reducido notablemente la ventaja en relación con los líderes Jonas Vingegaard y Tadej Pogačar. En un final complicadísimo en el circuito de Montjuïc, ubicado en la parte alta de Barcelona, el Torito demostró que es un atleta mexicano del que ya no hay duda: está en la élite mundial del deporte.
Ayer el Torito trabajó hasta quedar completamente agotado a favor de su compañero Pogačar. Hoy el esloveno, considerado el mejor ciclista de la actualidad y quizá el más brillante de la historia, correspondió permitiendo que el mexicano se llevara la segunda etapa.
Del Toro ya debe ser considerado un serio candidato a ganar la vuelta ciclista de tres semanas más importante del mundo. Está ya en el cuarto lugar de la clasificación general a 16 segundos del líder Vingegaard, a 10 del segundo lugar, Pogačar, y a un solo segundo de quien ocupa la tercera posición, el belga Remco Evenepoel.
Mañana lunes el Tour abandona España en una etapa de alta montaña que termina en los Pirineos franceses. No quiero ser excesivamente optimista, pero me anima pensar que la especialidad de Del Toro es, precisamente, la dura montaña.
Ojalá la brillantísima actuación de Del Toro en Europa motive a la Selección Mexicana en su partido contra Inglaterra. Y de todo corazón deseo que la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha sido el gran amuleto de México en el Mundial de la FIFA, antes de ponerse la camiseta verde del Tri se dé tiempo para felicitar a Isaac del Toro, quien en su pecho compite y triunfa en el ciclismo del máximo nivel con la bandera de México.