Irán mantiene el pulso por el control de Ormuz: por qué el futuro de la tregua con EEUU se decide ahora en el estrecho

Los últimos ataques cruzados en el golfo Pérsico han puesto en entredicho el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que seguirá usando esta vía estratégica para presionar en las negociaciones y también en aguas del estrecho
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Irán parece decidido a mantener el control operativo del estrecho de Ormuz, que se ha convertido en el principal punto de disputa con Estados Unidos, tanto en las aguas de esta estratégica vía marítima como en la mesa de negociaciones entre los dos países para alcanzar un acuerdo “de paz” definitivo.
En el memorando de entendimiento que firmaron EEUU e Irán el 18 de junio, se fija un plazo de 60 días para aplicar los términos de ese texto y para negociar un “acuerdo final” sobre los asuntos más espinosos. En primer lugar, la reapertura total del estrecho de Ormuz, que quedó prácticamente intransitable después de que EEUU e Israel lanzaran la guerra ilegal contra Irán el pasado 28 de febrero hasta el alto el fuego de hace unas tres semanas.
Teherán cerró el estrecho como respuesta a la agresión estadounidense-israelí y ha empleado Ormuz como su principal baza negociadora en los pasados meses. Todo indica que seguirá haciéndolo, a pesar de las amenazas y los ataques de EEUU, que busca tener influencia en la navegabilidad del paso marítimo por el que transitaba el 20% del crudo mundial antes de la guerra.
Esta semana se registró la mayor escalada de violencia en el golfo Pérsico desde la aplicación del memorando de entendimiento y, según The New York Times, uno de los bombardeos más intensos desde el comienzo del conflicto hace más de cuatro meses (entre los objetivos, había sistemas de defensa aérea, almacenes de misiles y drones y barcos militares a lo largo de la costa iraní). Precisamente, lo que desató la dura respuesta de EEUU fueron los intentos de Irán de imponer sus reglas para la navegación en el estrecho de Ormuz.
Las fuerzas iraníes fueron acusadas de atacar un petrolero saudí cargado con crudo, que transitaba por el estrecho; uno qatarí con gas natural licuado, que estaba junto a la costa omaní, y un tercer barco, entre el 6 y 7 de julio. A modo de represalia, el Ejército estadounidense lanzó varias rondas de bombardeos contra Irán y responsabilizó a la República Islámica de “la agresión injustificada contra la navegación mercante y las tripulaciones civiles que navegan libremente por una vía internacional de vital importancia”. A su vez, Irán atacó intereses estadounidenses en los países árabes vecinos.
Irán seguirá manteniendo el pulso por el control de Ormuz durante todo el proceso de negociación, porque es la mejor carta que pueden usar para inclinar la balanza a su favor
Después de esos ataques cruzados, el presidente Donald Trump ha dicho este viernes que el alto el fuego con Irán ha terminado, pero que continúan las conversaciones con el país persa, mientras los mediadores regionales (Pakistán y Qatar) están intentando evitar el colapso total del acuerdo y una vuelta al conflicto abierto.
El “pulso” por el control de Ormuz
“Irán seguirá manteniendo el pulso por el control de Ormuz durante todo el proceso de negociación, porque es la mejor carta que pueden usar para inclinar la balanza a su favor”, asegura a elDiario.es Luciano Zaccara, analista político de Oriente Medio y el golfo Pérsico. Agrega que, hasta ahora, esa estrategia ha funcionado.
Sin embargo, el analista con base en Qatar no se muestra muy optimista: “El problema es que el uso de la fuerza se convirtió en una herramienta diplomática más y coexistirá a lo largo de todo el proceso negociador, sin escalar a los niveles de marzo, pero manteniendo todos los inconvenientes que se vienen generando estos meses”. Según Zaccara, se tardará meses en implementar sólo algunos aspectos del memorando de entendimiento y agrega que los términos del texto “no son suficientes, ni claros, porque aún hoy sigue habiendo discrepancias sobre la interpretación que Irán y EEUU hacen de lo que ellos mismos firmaron”.
El documento establece unos requisitos que cada parte debe cumplir para asegurar la vuelta gradual a la navegación libre y segura por el estrecho de Ormuz. Por una parte, la República Islámica se compromete a “realizar todos los preparativos necesarios para el paso seguro y gratuito de buques mercantes” a través del estrecho de Ormuz e “iniciará el desminado en un plazo de 30 días”. Sin embargo, Irán incluyó la especificación de que será gratuito solo durante los 60 días en los que debe negociarse un acuerdo definitivo y ya ha anunciado su intención de imponer un sistema de tarifas para transitar por el estrecho (parecido al que se aplica en los canales de agua artificiales, como el de Suez o el de Panamá).

El vicepresidente de EE.UU. JD Vance (i), el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif (c), y el primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abdulrahmán (d), durante las conversaciones entre EEUU e Irán en Suiza.
En cuanto a EEUU, el memorando dice que, “inmediatamente” después de su firma, las fuerzas navales estadounidenses “comenzarán a levantar el bloqueo naval y cualquier perturbación o impedimento contra la República Islámica de Irán y pondrán fin por completo al bloqueo naval en un plazo de 30 días”. Washington ha levantado el bloqueo desde el 18 de junio, pero ha amenazado con volver a imponerlo si Irán no garantiza la navegación libre por el estrecho.
El memorando también establece que “el tráfico marítimo será proporcional a los niveles previos a la guerra” y que debe ser Irán quien restablezca esos niveles. Antes del 28 de febrero, más de 100 barcos transitaban cada día por el estrecho y en las semanas posteriores a la entrada en vigor del acuerdo, han cruzado Ormuz menos de 30 barcos al día, según Al Jazeera. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha confirmado que el tránsito de crudo y derivados del petróleo por el estrecho de Ormuz se disparó a partir del 18 de junio y subió un 70% respecto al mes anterior. En un informe publicado este viernes, la AIE prevé que la oferta global podría superar a la demanda a finales de año, si hay un acuerdo de paz duradero que garantice la salida del crudo del golfo Pérsico.
Sin embargo, Zaccara señala: “Estamos lejos aún de tener un marco de acuerdo sobre cuál será el estatuto del estrecho a partir de ahora”.
Disputa por las rutas de navegación
Esta semana, la Guardia Revolucionaria ha insistido en que los barcos que cruzan el estrecho tienen que hacerlo en coordinación con las autoridades iraníes y a través de las rutas designadas por ellas. Los barcos tienen que pedir autorización con, al menos, 48 horas de antelación a la llamada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico –creada por Teherán para gestionar la navegación–.
La ruta establecida por Irán de entrada al golfo Pérsico pasa entre la isla de Ormuz y la de Larak, y la ruta de salida, al sur de la isla de Larak. Ambas están en aguas territoriales de Irán y más próximas a las costas, por tanto los barcos pueden ser monitoreados y atacados más fácilmente. También están alejadas de las rutas que se empleaban antes del conflicto, situadas en el centro del estrecho, en cuyo punto más angosto mide poco más de 30 kilómetros.

Rutas de navegación por el estrecho de Ormuz
Bandar Abbás
N
Ormuz
30 km
IRÁN
Larak
Qeshm
Rutas aprobadas
por Irán
Rutas previas
al conflicto
GOLFO
PÉRSICO
Ruta
de Omán
OMÁN
EAU
GOLFO
DE OMÁN
GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: AL JAZEERA

Rutas de navegación por el estrecho
de Ormuz
Bandar Abbás
IRÁN
Ormuz
Larak
Qeshm
Rutas
aprobadas
por Irán
Rutas previas
al conflicto
GOLFO
PÉRSICO
Ruta
de Omán
GOLFO
DE OMÁN
OMÁN
EAU
N
30 km
GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ.
FUENTE: AL JAZEERA
Se sospecha que las rutas habituales pueden estar minadas, ya que después del comienzo de la agresión estadounidense-israelí, Irán amenazó con hacerlo para impedir la navegación como forma de ejercer presión, no sólo sobre EEUU e Israel, sino sobre la comunidad internacional.
Después de la entrada en vigor del alto el fuego, Reino Unido, Francia y Alemania enviaron barcos de guerra y embarcaciones para una posible operación de desminado. Todos los países europeos y del mundo tienen gran interés en que el estrecho de Ormuz vuelva a funcionar con normalidad para garantizar el suministro de crudo que llega desde el golfo Pérsico y la estabilidad de los mercados energéticos. Con la nueva escalada de esta semana, el precio del barril del petróleo Texas ha subido alrededor del 6% y el Brent se disparó un 5% el miércoles pasado, cuando la ira de Trump contra Irán volvió a estallar.
El empleo de rutas alternativas a las fijadas por Irán ha resultado arriesgado, aunque muchos barcos han optado desde el 18 de junio por cruzar el estrecho a través de las aguas territoriales de Omán, pero eso no ha impedido que algunos hayan sido atacados, supuestamente por la Guardia Revolucionaria.
El pequeño sultanato de Omán comparte las aguas del estrecho con Irán y ha tratado de mantenerse neutral en el conflicto, aunque se ha inclinado más hacia la postura del bloque de países árabes del golfo, todos ellos aliados de EEUU. La ruta omaní obtuvo el visto bueno de Washington, pero no de Irán. La Organización Marítima Internacional (OMI) pensó que podía ser una ruta segura para la operación de evacuación de barcos y tripulaciones iniciada después de la firma del memorando, pero tuvo que suspender la misión poco días después porque un buque de carga fue alcanzado por un proyectil cerca de Omán.
El memorando de entendimiento dice que “la República Islámica de Irán entablará un diálogo con Omán para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, de conformidad con el derecho internacional y los derechos soberanos de los Estados costeros del estrecho de Ormuz”. De momento, eso no ha ocurrido. Según Zaccara, “Omán no comparte el mismo criterio de Irán, pero podría negociar con Irán algunos aspectos técnicos que permitan desbloquear la situación y terminar con los ataques esporádicos a las embarcaciones”.
Con la tensión elevada y el fin del alto el fuego, es menos probable que los barcos se arriesguen a tomar la ruta omaní y también es probable que disminuya el número de barcos que cruzan el estrecho, lo cual revertiría la tendencia positiva de las pasadas tres semanas. De la misma manera, las tensiones en torno a Ormuz marcarán una hipotética nueva ronda de conversaciones, con la que los mediadores intentarán que EEUU e Irán no caigan en una espiral de violencia que dinamite los esfuerzos diplomáticos de los pasados meses.
