La detención en Ibiza de un filántropo reclamado por EEUU enciende las alarmas sobre la represión de Trump a la causa palestina

El caso de James ‘Fergie’ Chambers el primero conocido en el que Estados Unidos solicita la extradición de un ciudadano acusado de apoyar a Hamás tras donar más de un millón de dólares a proyectos humanitarios para las víctimas del genocidio en Gaza
Detenido en Ibiza un “filántropo” estadounidense al que la administración Trump acusa de financiar la causa palestina
La detención en Ibiza y la solicitud de extradición del Departamento de Justicia de EEUU contra un acaudalado donante estadounidense a causas de la izquierda, en relación con un supuesto apoyo a Hamás, está causando revuelo en los círculos progresistas en España y se está siguiendo de cerca en EEUU por los posibles “efectos disuasorios” que podría tener sobre el apoyo a Palestina.
Las autoridades españolas detuvieron el viernes a James ‘Fergie’ Chambers y actualmente se encuentra encarcelado sin fianza en Madrid por decisión del juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña. Este jueves se prevé que se celebre una vista para decidir si puede quedar en libertad bajo fianza.
El Tribunal Supremo español dispone de 40 días para decidir si concede la solicitud de extradición de la Administración Trump. Si el tribunal dice que no, el caso se cierra. Si dice que sí, el Consejo de Ministros tiene la última palabra. La acusación contra Chambers está bajo secreto de sumario.
Este es el primer caso conocido en el que Estados Unidos solicita la extradición de un ciudadano detenido y acusado de apoyar a Hamás, según Stanley Cohen, un abogado con 40 años de experiencia en casos de terrorismo.
“No me cabe duda de que la decisión [de solicitar la extradición de Chambers] se tomó porque queda bien para Trump, para el AIPAC [grupo de presión proisraelí] y para los partidarios sionistas”, afirma Cohen, que ha estado siguiendo el caso. “Es una decisión deliberada para perseguir objetivos políticos”.
“Se enfrenta a una persecución política”
Chambers se autodefine como antimperialista y es heredero de una de las familias más ricas de Estados Unidos, propietaria de Cox Communications. A mediados de 2023 vendió a su familia acciones por un valor aproximado de 250 millones de dólares y, desde entonces, ha estado financiando proyectos políticos progresistas y humanitarios, desde un colectivo de la comunidad negra hasta una organización sin ánimo de lucro que ayuda a niños de Oriente Medio.
“Fergie está en la cárcel porque utiliza su fortuna para apoyar a Palestina y a quienes sufren un genocidio en Gaza”, dice Stella Schnabel, su pareja, en un comunicado. “En resumen, se enfrenta a una persecución política por haber dedicado su vida a construir una sociedad mejor, en lugar de explotar a las personas y lucrarse con la guerra. Debería estar con nuestra familia, continuando con su importante labor humanitaria y de defensa social”.
Chambers ha donado más de un millón de dólares a proyectos humanitarios en Gaza, según indica su abogado, Llorenç Salvà, en el mismo comunicado. El donante estadounidense ha sido objeto de numerosos reportajes en los medios de comunicación de su país y fue entrevistado en un informativo de televisión local de New Hampshire a finales de 2023 sobre una acción directa contra Elbit Systems, una empresa contratista de defensa israelí, organizada por Palestine Action, grupo al que él apoyaba económicamente. Poco después, se trasladó a Túnez, donde compró el Club Africain, un equipo de fútbol muy popular.
Podría decirse que la necesidad de ayuda humanitaria en Gaza es mayor que nunca. Mezclar eso con el terrorismo es sorprendente
Chambers ha afirmado que sabe desde hace más de una década que está en el punto de mira del Gobierno federal de EEUU, y la Administración Trump, centrada en perseguir la financiación estadounidense de supuestas actividades terroristas, solicita ahora su extradición.
“España no puede colaborar con Trump en la persecución de la solidaridad con Palestina: el Gobierno debe protegerle y no entregarle a los amigos de Netanyahu”, ha dicho en X la eurodiputada y candidata de Podemos a las próximas elecciones generales, Irene Montero.
Por su parte, diputados de Izquierda Unida han denunciado que la detención de Chambers en España se produce en un “contexto de creciente represión de la Administración Trump contra el movimiento de solidaridad con Palestina”. También hace referencia a las críticas del Gobierno español a las acciones de Israel en Gaza y a la tensión que esto ha generado con Trump. La solicitud de arresto y extradición, argumenta el diputado Enrique Santiago, preocupa a las organizaciones de derechos humanos, ya que estas acciones parecen tener “motivaciones políticas relacionadas con su apoyo a la causa palestina”. Extraditarlo, afirman, sentaría un precedente que atentaría contra la “libertad de expresión, asociación y participación política”.
“Un efecto disuasorio”
Trevor Aaronson, autor de varios libros sobre el FBI y el terrorismo, se refiere a la idea planteada por Sebastian Gorka, máximo responsable de la lucha antiterrorista de la Administración Trump, de que “todos los grupos de izquierda forman parte de una enorme red y participan activamente en el terrorismo”.
Considera que el caso Chambers es una continuación de “los preocupantes precedentes establecidos en la ‘guerra contra el terrorismo” posterior al 11-S y dirigidos contra ciudadanos extranjeros, que ahora se están volviendo hacia dentro, contra los ciudadanos estadounidenses“.
Aaronson se refiere al caso de la Fundación Holy Land, de mediados de la década de 2000, en el que se planteó el concepto jurídico de que el dinero es fungible, de modo que cualquiera que apoye económicamente, por ejemplo, “libros escolares en Gaza, está aportando más dinero que Hamás podría utilizar posteriormente para el terrorismo”, ya que Hamás gobierna la zona, afirma.

Una niña palestina inspecciona la tienda de campaña destruida de su familia en la calle Al Jalaa, tras un bombardeo israelí en la ciudad de Gaza.
El resultado de tal argumento, que podría aplicarse también al caso Chambers, es “un efecto disuasorio, por el que nadie quiere dar dinero a grupos palestinos ni a otros grupos de izquierda, porque podría utilizarse en su contra”.
Aaronson señala el momento en que se produce el caso. “Podría decirse que la necesidad de ayuda humanitaria en Gaza es mayor que nunca. Mezclar eso con el terrorismo es sorprendente”.
