Somos Mx, ¿alternativa o atomizador del voto opositor?

Somos México (Somos Mx) logró su registro como partido político, a pesar de todas las piedras que le impusieron en su camino.
¿Es la alternativa política que esperaba el país?
Es muy pronto para responder la pregunta.
El partido, dirigido por Guadalupe Acosta Naranjo, se ha posicionado como una “alternativa ciudadana’’, distinta a los partidos políticos longevos.
Su compromiso es llevar a las elecciones federales del 2027 a candidatos ciudadanos, es decir, a personajes sin afiliación partidista, lo que de sí ya supone un reto importante para la organización.
De entrada, Somos Mx deberá encontrar candidatos para los 300 distritos electorales federales de mayoría relativa (los 200 por vía plurinominal no tendrán problema); candidatos a 17 gubernaturas, 9 de ellos tendrán que ser mujeres, entre otros.
Se elegirán a los diputados de 31 Congresos locales (los de Coahuila fueron electos en junio pasado) y se renovarán 1,802 presidencias municipales, entre ellas las 16 alcaldías de la CDMX.
El nuevo partido podría, seguramente, colocar a un candidato en cada cargo que se disputará, pero ese no es el problema.
El problema es que Somos Mx deberá postular la mayor cantidad de candidatos ganadores que pueda, pues tiene la obligación de obtener el 3% de la votación nacional en ese 2027 si quiere llegar con vida a la elección del 2030.
Hay nombres de la academia, de exfuncionarios del INE o del Poder Judicial, que podrían competir y ganar debido a su buena fama pública, pero serán, en todo caso, unas docenas.
Y, por tratarse de un partido de reciente creación, Somos Mx no puede competir coaligado con ningún otro instituto político; va solo.
Esa podría ser una virtud pero también su principal obstáculo para mantener su registro.
Acosta Naranjo no es un improvisado en las lides partidistas; su paso por la dirigencia del PRD (en los estertores de este partido) le dio la cancha suficiente para desafiar al sistema con una nueva organización.
Ya tienen el partido y suponemos que está trabajando en la selección de los candidatos.
Pero, la pregunta que deberán hacerse los votantes que no son afines a Morena, es si el nuevo partido le restará votos al partido del gobierno o atomizará la votación de la oposición.
¿Logrará atraer a nuevos votantes, a los ciudadanos hartos de los partidos tradicionales o será una comparsa en las elecciones venideras?
Tienen el beneficio de la duda.
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Lo que parece un hecho es que Somos Mx comienza a verse entre políticos desplazados como una oportunidad de regresar al escenario.
Algo así como pasó con Convergencia por la Democracia (ahora Movimiento Ciudadano), que sirvió de refugio a políticos que ya tuvieron, en su momento, lugar en el PRI, algunos panistas y el PRD de entonces.
A menos, claro, que Acosta Naranjo y la dirección del nuevo partido establezcan reglas claras, muy claras, sobre el derecho de admisión.
Si no es así, terminarán siendo lo que dijeron que no serían.
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Por cierto, Somos Mx ya impugnó la orden del INE de cambiar el color y el nombre del partido, como estableció el órgano electoral el 25 de junio pasado por mayoría de votos.
El INE argumentó que “la denominación Somos México no constituye una expresión neutral, sino una composición de palabras con carga semántica y pragmática que transmite al electorado una idea de pertenencia o vinculación entre el instituto político y la totalidad de la nación mexicana’’.
El nuevo partido tiene hasta el 31 de agosto para cambiar el color rosa y las letras Mx si el Tribunal Electoral no revierte la orden del INE.
@adriantrejo
