El Congreso de EEUU aprueba 1,15 billones para defensa y 95.000 millones más para la guerra en Irán mientras siguen los bombardeos

El proyecto de ley de política de defensa fue aprobado por 216 votos a favor y 212 en contra. Seis demócratas apoyaron la medida y siete republicanos se opusieron a ella
La Cámara de Representantes de EEUU ha aprobado este miércoles su proyecto de ley de política de defensa, valorado en 1,15 billones de dólares, y ha dado curso a una medida para ayudar a cubrir los crecientes costes de la guerra con Irán. Los republicanos se han impuesto a los demócratas, quienes argumentaban que el Congreso no estaba logrando contener el uso expansivo de la fuerza militar por parte de la administración Trump.
Así, el proyecto de ley de política de defensa fue aprobado por 216 votos a favor y 212 en contra. Seis demócratas apoyaron la medida y siete republicanos se opusieron a ella.
La resolución presupuestaria ayudaría a asignar un paquete de 95.000 millones de dólares para la guerra con Irán, así como para financiar las prioridades de Trump con fondos adicionales para el Pentágono y las agencias de inteligencia. La medida salió adelante con 216 votos a favor y 214 en contra, sin ningún voto demócrata a favor.
Sin embargo, ambas medidas afrontan un camino difícil para convertirse en ley.
MIentras tanto, el ejército estadounidense ha anunciado este miércoles que estaba llevando a cabo una duodécima noche de ataques contra Irán, mientras ambas partes atacaban cada vez más infraestructuras civiles.
El Mando Central de EEUU declaró que los ataques tenían como objetivo “seguir mermando la capacidad de Irán para amenazar a los marinos civiles y a los buques comerciales que transitan por las aguas de la región”, en un momento en que Estados Unidos busca recuperar el control del estrecho de Ormuz y restablecer el flujo del transporte marítimo internacional.
El presidente de EEUU, Donald Trump, había amenazado el miércoles que EEUU destruiría un puente o una central eléctrica cada vez que Irán disparara contra un barco en el estrecho.
“De ahora en adelante, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz —ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma—, Estados Unidos bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA”, escribió Trump en las redes sociales.
La propuesta presupuestaria de 95.000 millones de dólares para Irán, impulsada exclusivamente por los republicanos, es un intento con pocas probabilidades de éxito. Los republicanos de la Cámara estaban divididos respecto al plan: los conservadores se mostraban recelosos debido a la ausencia de recortes presupuestarios compensatorios. No obstante, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, siguió adelante, considerando que este proceso unilateral era la mejor oportunidad para sacar adelante las prioridades del presidente Donald Trump en un Congreso dividido, a pesar del escepticismo existente en el Senado.
Los demócratas argumentaron que el dinero debería invertirse en el país, especialmente en iniciativas para reducir los costes para los estadounidenses.
Esta batalla presupuestaria ha coincidido con la asistencia de Trump a la ceremonia de repatriación solemne de cuatro militares fallecidos en Oriente Medio, lo que eleva a 18 la cifra total de bajas militares.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró esta semana ante los senadores, en una audiencia tensa, que al Pentágono se le están agotando los fondos, a pesar de haber recibido una asignación extraordinaria de 150.000 millones de dólares en la gran ley presupuestaria del año pasado.
El paquete incluye 60.000 millones de dólares para el Pentágono y 13.000 millones para otras necesidades de seguridad nacional, 12.000 millones para agricultores afectados por los aranceles de Trump y 10.000 millones para cambios en las leyes electorales alineados con la ley Save America Act y los requisitos de prueba de ciudadanía, que constituyen la máxima prioridad de Trump, informa AP.
Los republicanos recurren al proceso de reconciliación presupuestaria, que permite la aprobación mediante una mayoría simple en el Congreso, eludiendo así la capacidad del Senado de bloquear la medida mediante tácticas dilatorias para retrasarla o impedir su aprobación.
El proceso de reconciliación, antes poco frecuente, es ahora la estrategia preferida de Johnson para sacar adelante propuestas en el Congreso.
Fue el método que utilizaron los republicanos el verano pasado para aprobar la gran ley de recortes fiscales y de gasto de Trump, y para financiar el Departamento de Seguridad Nacional este año, a pesar de la negativa de los demócratas a financiar la agenda de deportaciones masivas de Trump.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, no se ha pronunciado claramente sobre el paquete de la Cámara, que también divide a su propia mayoría republicana: algunos senadores republicanos prefieren destinar más fondos al sector militar, mientras que otros exigen compensar los gastos mediante recortes en otras áreas.
Por el momento, la prioridad de Thune es evitar una nueva paralización de la Administración pública. Busca que el Senado apruebe una medida de financiación provisional —conocida como resolución de continuidad— para garantizar los fondos operativos habituales del gobierno antes de que los legisladores inicien el receso estival.
Si los senadores no logran llegar a un acuerdo sobre la financiación gubernamental, Thune ha indicado que podría retener la resolución presupuestaria de la Cámara y utilizarla más adelante, en otoño, como vía para sacarla adelante en el Senado a pesar de las objeciones. Su objetivo es impedir un cierre del gobierno federal cuando expiren los fondos actuales, el 30 de septiembre.
El Congreso nunca ha dejado de aprobar la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés); sin embargo, la versión del Senado de este proyecto de ley sobre política de defensa se ha estancado, ya que los demócratas argumentan que no hace nada para frenar las acciones de la administración en Irán.
A falta de un acuerdo que logre superar el umbral de 60 votos necesario en la Cámara Alta, es posible que la dirección republicana decida prescindir de una votación específica en el Senado y empiece a negociar una versión definitiva de la NDAA para su aprobación más adelante, en otoño.
