STILO LIBRE: 30 DE JULIO 2026
La edición 2026 de las Jornadas Villistas volvió a dejar más preguntas que respuestas. El nombre de Maleno Gutiérrez, titular de Acción Cívico Social del Municipio de Parral, reaparece envuelto en la polémica por la falta de claridad sobre los recursos obtenidos por la venta de las tradicionales «Aguas Locas», un señalamiento que no es nuevo, pues desde 2025 ya existían cuestionamientos por ingresos que presuntamente nunca fueron reportados al Ayuntamiento. A ello se suma la deuda que mantiene con el Gobierno Municipal, misma que, según la información conocida, continúa liquidando mediante pagos parciales, alimentando las dudas sobre el manejo de los recursos públicos.
Pero el problema ya no puede atribuirse únicamente a un funcionario. La verdadera responsabilidad recae en la administración de Chava Calderón, cuya falta de supervisión y de decisiones firmes ha permitido que las controversias se repitan sin consecuencias. Mientras el gobierno parece más ocupado en intereses personales y políticos que en garantizar la transparencia, los ciudadanos siguen esperando una explicación clara sobre el destino del dinero recaudado y las razones por las que Maleno Gutiérrez permanece en el cargo pese a los constantes señalamientos. En política, la omisión también es una forma de responsabilidad.
En tiempos donde la política suele dividir más de lo que une, resulta refrescante escuchar un mensaje que pone por delante a las personas antes que a los partidos. El empresario Sahir Rentería decidió responder a las críticas no con descalificaciones, sino con una idea sencilla: si la invitación es para ayudar a quienes más lo necesitan, ahí estará, sin preguntar primero de qué color es la camiseta de quien convoca.
Esa postura debería ser una lección para quienes ya recorren el estado pensando en el 2027. La pobreza, las carencias y las necesidades de miles de familias no distinguen entre el azul, el guinda, el naranja o el verde. Quien de verdad busca transformar una comunidad entiende que las buenas acciones no pierden valor porque las impulse un determinado partido político.
Rentería incluso fue más allá al reconocer que ha colaborado con distintos actores, entre ellos Cruz Pérez Cuéllar, pero también al mencionar a otros perfiles como Manque Granados y César Jáuregui. El mensaje fue claro: no se trata de respaldar proyectos electorales, sino de sumar esfuerzos cuando el propósito es llevar un beneficio a la gente. Esa apertura rompe con la lógica de la confrontación permanente que tanto ha desgastado la vida pública.
Quizá el reto que lanzó sea lo más valioso de todo: invitó a cualquier aspirante, sin importar su filiación, a convocarlo si el objetivo es apoyar a las familias que menos tienen. Ojalá más empresarios, organizaciones civiles y liderazgos sociales adoptaran esa misma visión. Al final, los ciudadanos recuerdan más una vivienda mejorada, un juguete entregado a un niño o un apoyo que cambia una vida, que un discurso pronunciado desde una tribuna.
La política necesita menos fotografías para presumir cercanías y más manos dispuestas a trabajar juntas. Si los próximos aspirantes entendieran que la colaboración puede estar por encima de las diferencias ideológicas cuando se trata del bienestar de la población, quizá el debate público dejaría de centrarse en quién aparece con quién y comenzaría a enfocarse en quién está dispuesto a hacer más por Chihuahua. Porque las causas sociales no tienen partido, pero sí tienen rostro: el de las familias que esperan soluciones y no pleitos.
