Más programas con fines electorales

El objetivo es 2027.
Con cuanto la elección del próximo año significa: 17 gubernaturas, mayoría calificada en la Cámara de Diputados, congresos estatales y en total mil 291 cargos populares.
Todo el trabajo gubernamental tiene ese fin con su caudal de programas asistenciales cobijados por el régimen actual bajo el término bienestar, y por eso cada vez se prometen nuevos proyectos.
A través de ellos se conquista la simpatía política y de ella deriva el sufragio el día de las votaciones y con ese respaldo, más la generosidad del INE de Guadalupe Taddei y del Trife de Gilberto Bátiz, el dominio de la agenda legislativa.
Antes era mayoría calificada -equivalente a dos tercios de las bancadas en el Poder Legislativo-, pero este sexenio se les dio el término de supremacía constitucional para limitar la voz y no dar voto a la oposición.
Hasta ahora oficialmente hay una población amparada de 42.8 millones de personas, pero están en vías de instrumentarse nuevas becas para alumnos de enseñanza básica y hacia otros sectores de la población.
BANBIENESTAR Y FINABIEN
Todo abona.
Como abonará políticamente el incremento en el reparto de tarjetas del Banco del Bienestar para repartir más de un billón de pesos esparcidos por todo el territorio nacional en todos los programas públicos.
Esa institución inició el año con aproximadamente 47 millones de plásticos distribuidos entre adultos mayores, madres solteras, escolares, jóvenes, etcétera, pero iniciará 2027 con alrededor de 60 millones.
A esta tarea está enfocado con buen dinamismo el director Víctor Manuel Lamoyi.
También ayudará al proyecto político y electoral del gobierno el reparto de tarjetas de Financiera para el Bienestar, organismo descentralizado creado para promover el ahorro y el crédito en baja escala.
Pero también para apoyar a millones de migrantes mexicanos, mayoritariamente radicados en Estados Unidos, a fin de facilitar el envío de remesas para ayudar a sus familias.
Ya van más de medio millón de clientes registrados a ambos lados de la frontera, pero a fin de año se alcanzará un millón para el envío de dinero sin los costos elevados de las empresas privadas.
Con una ventaja: allá y acá sufragan.
NEGOCIADOR AL SENADO
Está por irse Laura Itzel Castillo y aumenta la efervescencia.
Pero también la observación desde el poder para tomar una decisión sobre quién debe conducir el Senado de la República durante un año a partir de septiembre.
La regla no escrita, implantada el sexenio pasado por Ricardo Monreal, habla de alternancia de género y por eso son hombres los principales interesados en ocupar la presidencia.
Hay tres, colocados así en orden de proyección y posibilidades: Higinio Martínez, Óscar Cantón Zetina y Manuel Huerta Ladrón de Guevara.
Todos morenistas porque, otra norma monrealista, ningún legislador de oposición ocupará ese cargo porque el poder no se comparte.
¿Quién de ellos tiene mayor autoridad?
Ahí entra la calificación: quien tenga mayor habilidad para negociar y ordenar el debate para dar voz a la disidencia sin ser aplastada por la mayoría oficialista.
Superar en número no debiera dar margen a pasar sobre los demás y menos caer en confrontaciones y empujones como Gerardo Fernández Noroña.
Cuando eso sucedió muchos mexicanos expresaron su respaldo al dirigente priista Alejandro Moreno porque no se dejó intimidar e hizo huir a Fernández Noroña.
Eso fue el año pasado.
Ahora se busca a alguien con experiencia y tolerancia comprobada y, si se cumplen los pronósticos, en el perfil delineado es para el mexiquense Higinio Martínez.
Porque el año próximo es electoral y el Senado puede ser caja de resonancia de las luchas políticas.
@urenajose1
