Reabren estacionamiento del Centro de Justicia, pero usuarios denuncian que persisten áreas cerradas y cintas de riesgo
Usuarios del Centro de Justicia denunciaron que, pese a que el Tribunal Superior de Justicia del Estado anunció la reapertura de los estacionamientos que permanecían cerrados desde enero de 2025 por problemas estructurales, en los hechos todavía existen amplias zonas restringidas, cintas amarillas de precaución y, según los testimonios de madres de familia, el sótano dos continúa sin acceso.
La situación ha generado preocupación entre quienes acuden diariamente al inmueble, particularmente familias que llevan a niñas y niños a convivencias familiares, quienes cuestionaron los riesgos que podrían existir en una zona que oficialmente ya fue declarada viable para operar.
“Está cerrado con cinta de precaución casi todo el estacionamiento del sótano uno. El sótano dos está cerrado. Nos están poniendo en riesgo a las familias que vamos a convivencia ahí”, expresaron algunas de las madres inconformes.
La denuncia resulta particularmente incómoda para el Poder Judicial, porque apenas informó que la Coordinación Estatal de Protección Civil y la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas otorgaron la liberación y viabilidad operativa de los dos niveles del estacionamiento, después de meses de evaluaciones, dictámenes y trabajos para reforzar la estructura.
Incluso, el Tribunal aseguró que cerca de 509 usuarios podrían volver a utilizar estos espacios mediante el sistema habitual de acceso con tarjeta.
Pero entre el comunicado y la realidad parece haber varios metros cuadrados de diferencia.
Porque mientras oficialmente se habla de una reapertura, los usuarios siguen encontrando zonas acordonadas. Y la pregunta es inevitable: si ambos niveles fueron liberados para operar, ¿por qué gran parte del sótano uno continúa delimitada con cinta de riesgo y por qué el segundo nivel, de acuerdo con los testimonios, permanece cerrado?
No se trata de un detalle menor. Las familias que acuden al Centro de Justicia no deberían convertirse en especialistas en ingeniería estructural para saber si pueden estacionarse tranquilamente o si una cinta amarilla significa que existe un peligro del que nadie les ha explicado nada.
El problema tampoco se resuelve con anunciar que se cumplieron los requisitos del Programa Interno de Protección Civil. Si todavía hay áreas que requieren permanecer restringidas, las autoridades tienen la obligación de explicar cuáles son, por qué siguen cerradas y si representan algún riesgo para trabajadores y ciudadanos.
Porque una cosa es reparar un estacionamiento y otra muy distinta convencer a los usuarios de que ya pueden confiar plenamente en él.
La cinta amarilla, después de todo, tiene un significado bastante claro: precaución. Y mientras siga cubriendo buena parte de un estacionamiento que oficialmente fue anunciado como reabierto, el mensaje para los ciudadanos seguirá siendo contradictorio.
El Tribunal puede decir que el estacionamiento ya está abierto, pero las familias parecen estar recibiendo otra instrucción: pase bajo su propio riesgo… o, mejor dicho, no pase por donde todavía está cerrado.
