Una crisis humanitaria bajo el filtro de la diplomacia ideológica
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que el contingente militar de rescate enviado a Colombia no pudo desplegarse en el territorio afectado. Este bloqueo administrativo ocurre en medio de una emergencia nacional donde el sismo de gran magnitud registrado en el suroccidente del país ya contabiliza 285 muertos, 379 desaparecidos y más de 40.000 familias damnificadas.
La administración del ultraderechista Abelardo de la Espriella impidió el acceso de la brigada mexicana bajo el argumento de una supuesta falta de aval internacional. No obstante, los rescatistas contaban con dicha certificación técnica, la cual se pudo corroborar horas después. Este filtro burocrático contrasta con la rápida autorización brindada a las misiones humanitarias de Estados Unidos, Israel, El Salvador y Ecuador.
La geopolítica desplaza a la lógica de auxilio en el terreno
El consultor en gestión del riesgo Juan Carlos Orrego señaló que los desastres no deben gestionarse políticamente, una regla básica que la nueva administración gubernamental desatendió en su primera semana. Aunque el canciller Omar Bula aseguró ante los medios que la selección de los equipos internacionales respondía a criterios estrictamente técnicos, la lista de países autorizados coincidió plenamente con el bloque de aliados ideológicos del mandatario.
El cambio de enfoque en la gestión de la crisis se concretó tras el nombramiento de David Tamayo al frente de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo. Bajo su dirección, el abanico de colaboración internacional se redujo drásticamente a cuatro naciones cuyos líderes gubernamentales respaldaron la reciente toma de posesión del Ejecutivo colombiano en Cali, uno de los epicentros de la tragedia.
Disputas sobre certificaciones y el debate de las capacidades locales
Para justificar la negativa hacia los especialistas mexicanos, las autoridades locales se ampararon en el sistema de clasificación de élite de la ONU conocido como INSARAG. Sin embargo, analistas internacionales como Sandra Borda difundieron el directorio oficial para evidenciar que México figura en los registros de equipos acreditados, desmontando los argumentos oficiales sobre la carencia de avales.
Ante las contradicciones expuestas, el director de la Unidad ajustó su versión y argumentó motivos operativos, sugiriendo que los contingentes extranjeros servirían para relevar a los rescatistas locales. Por su parte, expertos en la materia advierten que el verdadero fallo institucional radicó en la descoordinación y en la falta de atención a zonas periféricas que continúan incomunicadas.
El exdirector nacional de Gestión del Riesgo, Omar Darío Cardona, lamentó que la discusión se centre en la procedencia de las banderas de las brigadas de auxilio mientras numerosos municipios periféricos siguen sin recibir asistencia vial y logística. Para los especialistas, el desafío principal sigue siendo la capacidad del Estado para superar las disputas políticas y atender con eficacia las necesidades urgentes sobre los escombros.
