El servicio de Teléfonos de México atraviesa una etapa de decadencia marcada por lentitud, falta de tecnología y una atención al cliente deficiente, lo que ha llevado a la que fuera una de las empresas líderes a nivel mundial a una crisis de crecimiento.
Mientras otras empresas de telecomunicaciones resuelven las fallas en menos de 24 horas, en Telmex una queja tarda en solucionarse por lo menos 48 horas, si es que se soluciona. La atención a través de WhatsApp es intermitente y el servicio telefónico se ha convertido en una maquinaria burocrática, con operadoras automáticas que solo repiten preguntas sin ofrecer una solución humana ni importarles lo que el usuario necesita.
La fortaleza que tuvo Telmex años atrás, cuando crecía como la espuma, hoy se ha desvanecido. Fuentes internas señalan que el sindicalismo, los procesos internos lentos y el desinterés de los empleados están matando a la empresa desde adentro.
El propio propietario lo ha reconocido: Telmex ya no es una empresa redituable. Pero no es por falta de voluntad de la dirección, sino porque el mismo servicio, los mismos empleados y la misma tecnología que alguna vez funcionó ya no responden a las necesidades actuales.
La combinación de tecnología desactualizada, burocracia y falta de compromiso humano ha hecho que una empresa que fue líder nacional e internacional hoy esté en una situación carente de crecimiento, donde al cliente simplemente ya no le importa a la compañía.
