Una medida de carácter estrictamente administrativo
El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, enfatizó que la decisión del gobierno norteamericano de revocar permisos migratorios no debe catalogarse bajo ninguna circunstancia como una afectación a la seguridad nacional o a la autodeterminación del país. De acuerdo con el funcionario estatal, este tipo de acciones forman parte de las facultades exclusivas que posee la administración estadounidense en materia de control fronterizo y diplomático.
Durante sus declaraciones, el funcionario puntualizó que la entrega o el retiro de un documento migratorio responde a los lineamientos internos de la nación vecina, por lo que instó a la ciudadanía a no caer en especulaciones alarmistas que busquen instalar un clima de zozobra o confusión generalizada en la sociedad.
Vínculos con la delincuencia y análisis individualizados
Al referirse a los antecedentes de personajes públicos que se han visto afectados por esta medida, el servidor público recordó que Washington ha argumentado la existencia de presuntos nexos con redes de criminalidad organizada en determinados expedientes específicos.
Bajo esta premisa, el representante del gobierno local recalcó que cada situación particular debe evaluarse de forma independiente, sin caer en generalizaciones apresuradas. Según su perspectiva, la anulación de un visado a figuras específicas no conlleva repercusiones directas para la población en general, ni compromete los intereses soberanos de México.
Llamado a evitar la politización del tema
Por otro lado, el secretario general de Gobierno recriminó la postura de ciertos sectores de la clase política que intentan sacar provecho electoral o mediático de estas controversias migratorias. En este sentido, recordó que cualquier persona interesada en conservar este tipo de privilegios de ingreso internacional tiene la obligación ineludible de cumplir estrictamente con los criterios y filtros estipulados por el gobierno extranjero que emite el documento.
Para finalizar, reiteró que la relación bilateral y las determinaciones consulares operan bajo cauces administrativos definidos, por lo que sugirió mantener la prudencia y el rigor analítico al momento de abordar asuntos relacionados con políticas migratorias extranjeras.
