Un arranque de segundo semestre con fuerza inesperada
El comportamiento financiero del país ha dado un giro notable tras un inicio de año sumamente adverso. Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), el cual anticipa un crecimiento anual de 2.7 por ciento para el séptimo mes del año en el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), posicionándose como la marca más elevada de todo el periodo.
Este incremento confirma una tendencia de aceleración constante que comenzó a fraguarse a partir del segundo trimestre, dejando atrás los meses iniciales donde el panorama nacional mostraba signos de estancamiento. Cabe recordar que enero experimentó una caída mensual del 0.9 por ciento, mientras que el producto interno bruto (PIB) del primer trimestre apenas avanzó un 0.4 por ciento a tasa anual.
El punto de inflexión definitivo se originó en abril, mes en el que la actividad económica experimentó un salto mensual del 1.2 por ciento, marcando el mayor repunte desde marzo de 2021. Los meses posteriores mantuvieron el ritmo positivo hasta culminar con el dinamismo observado al iniciar el segundo semestre.
Los motores detrás del repunte estival
Especialistas apuntan a una combinación de factores reales, estadísticos y de certidumbre geopolítica para entender este resultado sobresaliente en el periodo veraniego.
En el plano real, el sector terciario destacó notablemente. Las actividades vinculadas al comercio, los servicios y el consumo interno resistieron de forma sólida, recibiendo además un impulso extraordinario por la derrama económica derivada de la fase final de la justa mundialista de futbol celebrada semanas atrás. Este segmento registró un avance anual del 2.8 por ciento.
Por otro lado, el factor estadístico jugó un papel importante debido a una base de comparación baja, ya que el séptimo mes del año previo reportó una contracción del 1.2 por ciento en el mismo indicador. Finalmente, la reducción de dudas en el entorno comercial, destacando la definición en torno al T-MEC y la estabilidad en las reglas de exportación hacia Estados Unidos, ayudaron a disipar temores de un abandono anticipado del pacto comercial.
Perspectivas y retos para el cierre de año
A pesar del optimismo que genera este indicador anticipado, los expertos señalan que será necesario esperar a las cifras definitivas que se publicarán al finalizar el trimestre. No obstante, las proyecciones iniciales de los analistas, que situaban el crecimiento anual en 1.2 por ciento, podrían modificarse al alza si el ritmo actual se mantiene.
Aun así, persisten diversos desafíos estructurales que podrían limitar la continuidad de este dinamismo, tales como el rezagado comportamiento de las manufacturas y la cautela en la inversión fija. La interrogante principal radica en si el país cuenta con el combustible necesario —basado en inversión y certidumbre— para prolongar esta expansión más allá del efecto estacional.
