Gobierno israelí expulsa al personal y destruye la última sede operativa de la UNRWA en Jerusalén
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, advirtió recientemente que el Estado hebreo combatirá a la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos con todos los medios a su alcance. Esta postura se materializó tras la toma y posterior demolición del último centro que la organización mantenía activo en Jerusalén Este.
Mediante un comunicado oficial emitido por su administración, Netanyahu confirmó que el desalojo se ejecutó bajo sus directrices directas. El dirigente justificó la medida recordando las acusaciones de Israel sobre la supuesta vinculación de algunos empleados del organismo con los atentados perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023.
Incursión armada en territorio protegido
El operativo se concentró en el Centro de Formación Qalandia, situado en un sector de Jerusalén ubicado más allá del muro de separación, cerca de la capital administrativa de Cisjordania. Según detalló la propia agencia humanitaria, un contingente compuesto por cuatro vehículos blindados y más de 50 efectivos de seguridad incursionó en el recinto mientras 20 trabajadores permanecían en el interior.
Esta acción representa la culminación práctica de la controvertida legislación aprobada por el Parlamento israelí. Dicha normativa eliminó la inmunidad diplomática de la entidad, decretó la expropiación de sus bienes inmuebles en Jerusalén Este y bloqueó los canales de suministro y coordinación.
Rechazo categórico de la ONU
Ante estos hechos, la dirección de la agencia humanitaria emitió una condena formal contra lo que calificó como una incursión no autorizada. En su pronunciamiento, la organización señaló que la entrada de fuerzas de seguridad armadas en una instalación de las Naciones Unidas, sin su autorización ni consentimiento, es inaceptable, recordando que el complejo goza de protección bajo el derecho internacional.
El centro afectado albergaba el proyecto de capacitación profesional más antiguo de la institución, habiendo prestado asistencia a la población refugiada durante más de siete décadas. Por su parte, la Corte Internacional de Justicia determinó previamente que Israel no ha presentado pruebas concluyentes que respalden los supuestos lazos terroristas de la organización.
Planes de reconversión del predio
El Ministerio de Exteriores israelí anunció el inicio de obras de infraestructura en el lugar para levantar escuelas, una mezquita, áreas deportivas y centros sanitarios destinados a la comunidad local. El proyecto cuenta con un presupuesto inicial de 40 millones de séqueles, equivalentes a unos 11,5 millones de euros.
Mientras Tel Aviv sostiene que el terreno pertenece al Fondo Nacional Judío desde 1937, la agencia de la ONU rebate esta versión argumentando que la propiedad le fue cedida legalmente en 1952 por el Gobierno jordano, cuando este último administraba el sector oriental de la ciudad.
