El ecosistema de la ciberseguridad global se encuentra en alerta tras confirmarse que DeepSeek se ha consolidado como la tecnología preferida por distintos colectivos de piratas informáticos. Una reciente investigación de la firma taiwanesa TeamT5 reveló que diversas agrupaciones asociadas a operaciones gubernamentales en China duplicaron de manera alarmante la frecuencia de sus ofensivas digitales desde que incorporaron esta tecnología de código abierto en sus flujos de trabajo operativos cotidianos.
Lejos del mito popular que sugiere la ejecución de brechas informáticas totalmente automatizadas por algoritmos, los reportes indican que la inteligencia artificial cumple un rol de apoyo en etapas específicas. Los atacantes la emplean principalmente para delegar labores rutinarias que requieren gran consumo de tiempo, tales como las tareas iniciales de reconocimiento, la redacción de scripts maliciosos y el desplazamiento lateral dentro de las infraestructuras corporativas que ya han sido vulneradas previamente en una fase anterior.
Modus operandi de los colectivos patrocinados por estados
Diversos grupos de piratas informáticos han asignado funciones muy concretas a estas herramientas digitales. Por ejemplo, la célula denominada Grimfengxi utilizó la tecnología de DeepSeek para facilitar la creación de código orientado a programar exploits avanzados. De manera similar, el grupo conocido como Huapi dirigió sus esfuerzos hacia los servidores de correo electrónico de una compañía en Taiwán utilizando las respuestas del sistema.
Por otro lado, operaciones atribuidas al colectivo Teleboyi se centraron en la recolección masiva de más de 1.000 direcciones IP para trazar mapas detallados de los dominios pertenecientes a otra entidad corporativa. En casos más complejos, células como Slime22 han combinado estas tecnologías con recursos alternativos, integrando plataformas como Claude Code para adoptar la identidad digital de un especialista en auditorías y pruebas de intrusión.
Charles Li, analista principal en TeamT5, explicó durante una entrevista los motivos detrás de esta marcada preferencia técnica. Según el experto, «DeepSeek es la IA elegida por los hackers chinos porque es relativamente potente y tiene muy pocas barreras de ciberseguridad», puntualizando además que las alternativas desarrolladas en Occidente implementan restricciones mucho más rígidas que demandan un esfuerzo operativo considerablemente superior para ser vulneradas.
La realidad detrás de los ataques autónomos con inteligencia artificial
La posibilidad de que los sistemas inteligentes ejecuten ofensivas cibernéticas de forma totalmente independiente ha sido uno de los mayores temores de la industria tecnológica. Esta preocupación motivó que las autoridades de Estados Unidos frenaran temporalmente el lanzamiento de herramientas avanzadas como Claude Mythos o los modelos más potentes de OpenAI, firmas que advirtieron sobre la capacidad de sus desarrollos para resolver desafíos complejos de vulnerabilidad a nivel experto.
Sin embargo, la evidencia empírica demuestra que los atacantes todavía no consiguen usar la IA para automatizar ciberataques de manera integral. Un análisis de la organización Unit 42 documentó un intento fallido donde un operador combinó técnicas manuales y autónomas para vulnerar más de 460 blancos potenciales, empleando un agente basado en DeepSeek para buscar software vulnerable en la red y extraer información desde repositorios públicos.
Durante aquella simulación, la herramienta seleccionó una plataforma de automatización identificada como n8n, detectando más de 25.000 instalaciones expuestas en territorio chino. A pesar de hallar versiones teóricamente vulnerables, la necesidad de autenticación impidió que el agente informático lograra comprometer los sistemas por cuenta propia. Los únicos ataques exitosos se lograron de forma manual, requiriendo la intervención humana directa para sustraer información y desplegar comandos maliciosos.
El debate sobre la automatización en el espionaje corporativo
La efectividad real de estas tecnologías en escenarios reales continúa generando profundas discrepancias entre los especialistas del sector. Hacia finales de 2025, la empresa Anthropic informó que un colectivo vinculado al espionaje estatal chino logró emplear Claude Code para automatizar entre el 80 y el 90 por ciento de una campaña maliciosa dirigida contra aproximadamente 30 organizaciones, aunque únicamente una fracción reducida de dichos intentos concluyó con éxito operativo.
Ante tales afirmaciones, voces autorizadas de la industria han manifestado su escepticismo respecto al alcance real de estas herramientas. Investigadores como Dan Tentler, fundador de Phobos Group, expresaron su negativa a creer que los atacantes obtengan resultados que superen las capacidades técnicas convencionales, mientras que analistas como Kevin Beaumont restaron novedad al fenómeno, equiparando su funcionamiento actual con el impacto histórico que tuvo la llegada de los frameworks tradicionales de exploits a principios de los años 2000.
