Iniciativa de Claudia Sheinbaum busca prohibir la doble nacionalidad en la presidencia y gubernaturas
El gobierno federal ha dado un paso determinante en la protección de la soberanía nacional al impulsar una reforma constitucional que busca blindar los altos cargos de elección popular. La administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum presentó una propuesta formal para establecer como requisito indispensable que la persona titular de la Presidencia de la República, así como los gobernadores estatales y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, no cuenten con doble nacionalidad, una medida orientada a priorizar de manera absoluta los intereses de la nación y evitar cualquier tipo de influencia o injerencia extranjera.
Envío prioritario al Poder Legislativo
Durante la conferencia matutina, la mandataria federal confirmó el envío inminente de esta propuesta legal al Congreso de la Unión, con el objetivo de que sea discutida, analizada y, en su caso, aprobada durante el próximo periodo ordinario de sesiones. La urgencia de esta modificación radica en la necesidad de garantizar que quienes conduzcan el destino político y administrativo del país respondan única y exclusivamente a los intereses de la ciudadanía mexicana.
La presentación técnica de la iniciativa estuvo a cargo de Luisa Alcalde, Consejera Jurídica de Presidencia, quien detalló los alcances legales de la reforma. Explicó que el proyecto contempla modificar el artículo 86 de la Constitución para establecer de forma contundente que, para aspirar al máximo cargo del país, se requerirá ser ciudadano o ciudadana mexicana por nacimiento en pleno goce de sus derechos, además de ser hijo o hija de padre o madre mexicanos.
Requisitos estrictos y prohibiciones expresas
Uno de los ejes centrales de la propuesta radica en la incompatibilidad de lealtades. Bajo la nueva normativa, cualquier aspirante que posea una segunda nacionalidad no podrá adquirir otra nacionalidad y estará obligado a renunciar formalmente a ella antes de solicitar su registro oficial como candidato ante las autoridades electorales.
Asimismo, el texto de la reforma estipula que la persona contendiente deberá contar con una residencia efectiva en el país de al menos 20 años. De igual manera, se prohibirá de manera absoluta invocar ante autoridades extranjeras una nacionalidad distinta a la mexicana, utilizar pasaportes o documentos de identidad expedidos por gobiernos extranjeros, ejercer derechos políticos en otras naciones o acogerse a la protección diplomática de un estado extranjero.
La Consejera Jurídica advirtió que la contravención de cualquiera de estas disposiciones acarreará sanciones severas que se aplicarán en los estrictos términos establecidos por el título cuarto de la Constitución mexicana.
Ampliación a gubernaturas y modificaciones secundarias
Los candados propuestos por el Ejecutivo federal no se limitarán exclusivamente al ámbito federal. La restricción legal también se replicará en los artículos 116 y 112 de la Carta Magna, extendiendo la prohibición de la doble nacionalidad a los mandatarios estatales y al jefe de gobierno capitalino.
Adicionalmente, el paquete legislativo contempla una reforma complementaria a la Ley de Nacionalidad. Esta modificación secundaria tendrá como propósito establecer con absoluta claridad los procedimientos y las reglas administrativas necesarias para que los ciudadanos interesados puedan tramitar y concretar la renuncia a una nacionalidad extranjera tanto ante las autoridades nacionales como frente a los gobiernos correspondientes, facilitando así el cumplimiento de este nuevo requisito constitucional para acceder al servicio público de primer nivel.
