
Las estrategias utilizadas por los infractores para evadir la vigilancia en los establecimientos comerciales continúan sorprendiendo a las autoridades y a la ciudadanía. Recientemente, un nuevo caso de robo hormiga perpetrado mediante el uso de tácticas poco convencionales ha generado indignación en el Estado de México, luego de que una mujer fuera descubierta intentando sustraer mercancía de alto valor.
Modus operandi: el uso de menores y portabebés para el hurto
De acuerdo con la información recabada sobre el incidente, la presunta fardera recurrió a un plan meticulosamente trazado para pasar desapercibida ante el personal de seguridad y los compradores. Para lograr su cometido, la implicada utilizó a un infante que ya sabía caminar, integrándolo en la dinámica delictiva como un elemento de distracción visual.
Además del menor, la mujer se valió de un cobertor y un fular de tela para ocultar los objetos sustraídos. Esta indumentaria de porteo, comúnmente empleada para la crianza respetuosa y el traslado cercano de bebés, fue aprovechada para crear un falso bulto y camuflar el tamaño y el peso de los artículos que pretendía sacar del establecimiento sin realizar el pago correspondiente.
El botín: componentes esenciales para vehículos
El objetivo de la fardera no eran artículos de primera necesidad ni mercancía ligera de menor valor. Durante la revisión y el momento en que fue sorprendida in fraganti, se constató que el botín consistía en dos baterías para automóvil, piezas mecánicas cuyo costo en el mercado suele ser elevado y cuya salida requiere de un proceso logístico o de transporte considerable debido a su peso.
Las acumuladores de energía automotriz son blancos frecuentes para los delincuentes dedicados al robo hormiga en tiendas de refacciones y centros comerciales, debido a la facilidad relativa con la que pueden ser revendidas en el mercado negro o en talleres clandestinos de la región.
Vigilancia y seguridad en los comercios mexiquenses
Este suceso pone de manifiesto los desafíos constantes a los que se enfrentan los encargados de la prevención de pérdidas en los comercios del Estado de México. La utilización de familiares, menores de edad o situaciones de aparente vulnerabilidad familiar representa una de las modalidades más complejas de disuadir para los guardias de seguridad privada y los elementos policiales.
Las autoridades locales reiteran el llamado a la ciudadanía y a los locatarios para reportar cualquier actitud sospechosa a través de las líneas de emergencia, subrayando que la protección de los menores involucrados en este tipo de incidentes también constituye una prioridad urgente para las instituciones de protección a la infancia en la entidad.
