Tragedia en Nepal: el balance de la devastadora riada asciende a 919 muertos y miles de desaparecidos
La nación asiática enfrenta una de sus peores emergencias humanitarias recientes tras el paso de una catástrofe natural que golpeó con fuerza varias regiones del norte y centro del territorio.
Un balance trágico que continúa en aumento
Las autoridades nepalíes actualizaron los catastróficos datos oficiales, confirmando al menos 919 víctimas mortales y un total de 4.793 personas desaparecidas a consecuencia de las riadas.
El organismo encargado de la gestión de emergencias indicó que el fuerte repunte en las cifras responde a la recuperación progresiva de las líneas de comunicación en los enclaves más incomunicados.
Gracias al restablecimiento parcial de los accesos telemáticos, los gobiernos locales han podido canalizar información veraz sobre zonas que habían permanecido totalmente aisladas desde el inicio del temporal.
Impacto en infraestructuras y extranjeros
Entre los registros destacan cientos de trabajadores atrapados en complejos energéticos, además de efectivos de seguridad y funcionarios públicos de distintas dependencias.
El informe oficial detalla también que unos 592 ciudadanos extranjeros continúan figurando en los listados de personas sin localizar tras el desastre.
Por su parte, la Junta de Turismo confirmó que se logró establecer comunicación directa con un pequeño grupo de foráneos afectados, el cual incluye a tres ciudadanos españoles, un estadounidense y un belga.
Despliegue de rescate y evacuaciones
Las tareas de rastreo sobre el terreno movilizan a más de 20.800 efectivos de los cuerpos de seguridad, quienes trabajan de forma coordinada junto a diversos equipos médicos de urgencia.
Las operaciones aéreas dirigidas por las fuerzas armadas han completado un total de 411 vuelos de helicóptero.
Estas acciones han permitido poner a buen recaudo a 10.451 personas, integradas tanto por residentes locales como por turistas internacionales atrapados en medio del fango y los destrozos.
Los expertos señalan que este tipo de catástrofes exigen una revisión profunda de los protocolos de prevención ante fenómenos meteorológicos cada vez más extremos e imprevisibles.
