Aumenta la cifra de fallecidos y desaparecidos tras trágica avalancha en la frontera entre Nepal y Tíbet
Las labores de búsqueda en las zonas más remotas han provocado que el balance oficial de víctimas mortales por el alud registrado la semana pasada en la región fronteriza aumente de manera significativa, movilizando a equipos de emergencia internacionales.
Balance trágico y labores de rescate
Hasta el momento, los gobiernos de ambas naciones han confirmado la recuperación de 955 cadáveres, de los cuales 939 fueron encontrados en territorio nepalí y 16 en la zona correspondiente a China. Paralelamente, persiste la incertidumbre sobre el paradero de cerca de 4,500 personas, divididas en 3,925 en Nepal y 546 en el lado chino, lo que mantiene a cientos de familiares congregados en centros médicos y depósitos de cadáveres en busca de respuestas.
“Nuestro país enfrenta un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora, pero avanzamos con determinación para proteger la vida de los ciudadanos”, declaró el primer ministro nepalí, Balendra Shah.
Para hacer frente a la emergencia, elementos del ejército, fuerzas de seguridad y expertos locales colaboran estrechamente con brigadas especializadas provenientes de India, China y Corea del Sur. Las condiciones sobre el terreno son extremadamente complejas, al punto de que los caminos principales han desaparecido por completo bajo los escombros y el lodo.
“Ya no hay carreteras. Todas han sido arrasadas“, resumió E. Hawadi, jefe adjunto de policía del distrito de Nuwakot, describiendo cómo los socorristas operan inmersos en lodo denso. Asimismo, persiste la preocupación por un centenar de trabajadores que continúan atrapados en el túnel de una obra sin haber establecido comunicación desde el día del suceso.
Causas científicas y devastación material
De acuerdo con el análisis del Servicio Geológico de EE. UU., el fenómeno destructivo se originó debido al colapso repentino de un glaciar, el cual desencadenó una riada masiva de agua, lodo y rocas a lo largo del cauce.
Los daños materiales son incalculables. Cálculos basados en capturas del observatorio europeo Copernicus indican que más de 2,500 edificios quedaron completamente destruidos en el valle del río Trishuli, mientras que la administración nepalí estima pérdidas económicas valuadas en miles de millones de dólares.
La fuerza de la corriente provocó que unos 250 cuerpos fueran arrastrados hasta la localidad de Bharatpur, situada a más de 100 kilómetros del epicentro del desastre. Ante la saturación de los espacios forenses locales, las autoridades han comenzado a realizar inhumaciones provisionales tras la recolección previa de perfiles genéticos.
“Se han recuperado numerosos cuerpos y han empezado a descomponerse“, justificó Amrit Bahadur Rai, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Por otro lado, en el territorio administrado por Pekín, las autoridades sancionaron a diez usuarios de internet tras difundir publicaciones que cuestionaban la veracidad de las cifras oficiales sobre los afectados. Ante esta situación, la presidenta de International Campaign for Tibet, Tencho Gyatso, instó al gobierno chino a proporcionar datos transparentes y verificados sobre la tragedia.
