La administración federal mexicana ha puesto sobre la mesa un duro posicionamiento frente a la política exterior estadounidense. La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó severas críticas contra agencias y actores del vecino país del norte, a quienes acusó de instrumentar acciones encaminadas a socavar la estabilidad de su mandato y, de manera específica, fracturar la cohesión del equipo encargado de la seguridad nacional.
Una estrategia histórica de intervención
Durante su conferencia matutina, la jefa del Estado mexicano profundizó en lo que considera un patrón de conducta diplomática y de inteligencia que se remonta a décadas pasadas. A su juicio, las naciones poderosas suelen recurrir sistemáticamente a métodos de presión política cuando se enfrentan a administraciones que priorizan el principio de soberanía nacional y autonomía institucional.
“Ellos buscan de una u otra manera para debilitar a los gobiernos porque este es uno de sus objetivos y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía, dividirnos internamente. Es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre”, aseveró la mandataria ante los medios de comunicación acreditados en Palacio Nacional.
La titular del Ejecutivo federal subrayó que estas maniobras injerencistas no se limitan al plano discursivo, sino que buscan penetrar en los círculos más sensibles de la toma de decisiones públicas en el país, intentando sembrar desconfianza entre los principales colaboradores del Estado mexicano.
Solidez en el Gabinete de Seguridad
El núcleo de las tensiones recientes gira en torno al manejo de las estrategias contra el crimen organizado y la cooperación bilateral. Sin embargo, la presidenta enfatizó que los intentos externos por desestabilizar la administración se han estrellado contra una muralla de solidez institucional y compañerismo político entre los secretarios de Estado.
“Generar divisiones al interior del Gabinete de Seguridad, generar divisiones al interior del gabinete federal, son tácticas que usan ellos, de injerencia. Lo que pasa es que se topan con pared porque el gabinete de seguridad del Gobierno de México tiene una coordinación y una unidad enorme”, aseguró con firmeza.
Asimismo, la mandataria argumentó que las dependencias estratégicas encargadas de resguardar el orden público operan bajo esquemas de absoluta sincronía, caracterizados por el entendimiento mutuo y la ausencia de disputas internas por cuotas de poder o protagonismo político.
Las declaraciones de la DEA como detonante
Las puntualizaciones de la presidenta ocurren como respuesta directa a los recientes comentarios emitidos por Terry Cole, director general de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), quien públicamente calificó al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como un aliado cercano de Washington.
Para el Gobierno de México, este tipo de expresiones selectivas no son fortuitas, sino que forman parte de un cálculo político diseñado para favorecer a ciertas figuras mientras se debilita la imagen de otras, buscando propiciar celos políticos o recelos dentro de la estructura gubernamental.
“Entonces, piensan que por hablar bien de uno y mal de otros van a generar al interior división, pero pues fracasan en eso porque no lo logran, porque hay mucha coordinación y mucho patriotismo de todos”, concluyó Sheinbaum Pardo, reafirmando que la lealtad al proyecto de nación está por encima de cualquier intento de manipulación externa.
