La Torre Eiffel cierra sus puertas por una protesta del personal tras un episodio de discriminación machista
Un cierre inesperado en el símbolo de París
La emblemática Torre Eiffel ha permanecido cerrada durante toda la jornada de este lunes debido a una protesta contundente de sus trabajadoras y trabajadores. La plantilla decidió no abrir el monumento tras sufrir un grave episodio de discriminación de género vinculado a una visita privada.
El detonante ocurrió el pasado sábado, cuando el recinto recibió a una delegación compuesta por unas cien personas pertenecientes a una organización religiosa de corte ultraconservador. Los empleados denuncian que la dirección priorizó las exigencias sectarias del grupo por encima de los derechos laborales y la dignidad de las mujeres.
Instrucciones para invisibilizar a las trabajadoras
Según el comunicado emitido por el personal y difundido por diversos medios, los responsables de la gestión exigieron que las empleadas se ocultasen durante el recorrido de los visitantes. A varias mujeres se les ordenó abandonar sus puestos de trabajo habituales, siendo desplazadas a salas interiores o sustituidas de forma arbitraria por compañeros varones.
Asimismo, se prohibió de forma tajante que cualquier empleada cruzara o transitara por las zonas del monumento donde se encontraba la delegación. Estas órdenes generaron una profunda indignación interna, al considerarlas una violación flagrante de la legislación francesa y de los principios fundamentales de igualdad.
Reacciones políticas y condena institucional
La respuesta institucional no se hizo esperar ante la gravedad de los hechos denunciados. Diversas figuras de la política local y nacional expresaron su absoluto rechazo a las directrices adoptadas durante la visita de la organización hindú BAPS.
El alcalde de París calificó el malestar de la plantilla como completamente legítimo a través de un mensaje público. “No son mis valores, ni deben ser los de la Torre Eiffel”, aseveró la autoridad municipal, anunciando la apertura inmediata de una investigación oficial para depurar responsabilidades.
Por su parte, la presidenta de la región de Île-de-France, Valérie Pécresse, mostró su total desconcierto y confirmó haber trasladado su queja formal a los representantes del grupo religioso. “He informado personalmente a los representantes de la BAPS en Francia de que tales prácticas son contrarias a las leyes de la República“, advirtió.
Defensa de las libertades públicas
El ex primer ministro y diputado Michel Barnier también intervino en el debate público para calificar las medidas impuestas como totalmente inaceptables. Desde su perspectiva, las normas de convivencia del país galo no pueden quedar supeditadas a imposiciones culturales externas que vulneren los derechos adquiridos.
“En Francia, no son las costumbres procedentes de otros lugares las que dictan a las mujeres cómo deben vestirse o comportarse en el espacio público. No se oculta a las mujeres. No se las hace desaparecer. Se las respeta y se defiende su libertad”, sentenció Barnier de forma tajante.
Hasta el momento, la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel ha evitado emitir una postura oficial sobre lo ocurrido, mientras crecen las presiones para esclarecer quién autorizó las órdenes de segregación dentro del monumento más visitado del planeta.
