
Como una medida predecible, Estados Unidos intensificó su disputa comercial con Canadá al anunciar que prohibirá la importación de algunos productos canadienses, incluidas las bebidas alcohólicas, además de imponer nuevos aranceles a otros bienes, como una respuesta a los gravámenes impuestos por la nación de la hoja de maple a su vecino del sur y que entraron en vigencia este martes.
Los impuestos de Canadá sobre una serie de productos estadounidenses se impusieron como represalia por las tarifas aduaneras establecidas por Washington a finales de agosto, mientras se intensifica la guerra comercial entre ambos países.
Los gravámenes del 15%, 25% y 50% afectan a unos 20 mil millones de dólares (27 mil 600 millones de dólares canadienses) en importaciones provenientes de Estados Unidos, que abarcan por ejemplo el acero, productos lácteos, artículos electrónicos y pulpa de papel.
El monto corresponde exactamente, según Ottawa, al de los productos canadienses afectados desde el 22 de agosto por recargos estadounidenses del 50%.
También te puede interesar: Trump prohíbe importar algunos productos de Canadá
Todo tiene un costo
El primer ministro Mark Carney advirtió a los canadienses que reducir los lazos económicos con Estados Unidos tendrá un costo.
“Ese cambio de rumbo tendrá un costo. Siempre hay un costo cuando se actúa. Pero no se acerca al costo de quedarse inmóviles“, enfatizó.
Estas “medidas son necesarias para proteger a nuestros trabajadores y nuestras empresas“, sostuvo el primer ministro en un vídeo publicado en YouTube en el que rechazó querer una “escalada” que no será “constructiva”.
Aunque “no se han retomado negociaciones comerciales oficiales“, “los responsables canadienses y estadounidenses siguen manteniendo conversaciones“, reconoció el martes un portavoz del negociador canadiense Dominic LeBlanc.
Condiciones injustas
El conflicto comercial entre los dos vecinos alcanzó una nueva dimensión desde la ruptura el 21 de agosto de las negociaciones con la Casa Blanca.
Carney acusó a Estados Unidos de haber querido imponer a su país un “mal acuerdo” de “condiciones injustas”, y de tener el objetivo de convertir a Canadá en una “filial” y “destruir” su industria, en particular la automotriz.
También justificó su postura por las condiciones fijadas por Washington sobre la lengua francesa, un tema políticamente sensible en Canadá.
Según el primer ministro, el proyecto de acuerdo ponía en cuestión el lugar de los medios francófonos en línea y la obligación de un etiquetado bilingüe en los productos vendidos en Canadá.
La Casa Blanca lo negó, asegurando no haber convertido este tema en una “línea roja”.
El martes, Trump amenazó con complicar la vida a las empresas canadienses al bloquear el acceso a un programa de compras públicas que pueden representar hasta 50 mil millones de dólares anuales.
En respuesta, el primer ministro de la provincia canadiense de Columbia Británica, David Eby, develó grandes letreros antes de su instalación en la frontera con la leyenda: Canadá
Amenazas marcan el arranque de impuestos entre Canadá y EU
El cruce de críticas no ha cesado en las últimas dos semanas.
Trump amenazó el lunes con bloquear las ventas del fabricante aeronáutico canadiense Bombardier, antes de la entrada en vigor de la respuesta canadiense.
Las amenazas sobre Bombardier preocupan a los dos senadores republicanos del estado de Kansas, donde la empresa canadiense emplea a más de mil personas.
También te puede interesar: Sheinbaum se reunirá con Howard Lutnick, secretario de Comercio de EU
El presidente estadounidense también amenazó a la industria automotriz, un sector clave en Canadá, con una subida de los aranceles del 25% al 50% a partir del 1 de enero.
