El desafío oculto detrás de la automatización y la inteligencia artificial
Mientras el debate público se concentra habitualmente en la cantidad de puestos de trabajo que podrían desaparecer debido a los avances tecnológicos, los expertos señalan que el verdadero interrogante radica en si la población contará con la formación adecuada para aprovechar las oportunidades que el mercado transformará o creará en los próximos años.
El reciente informe PISA 2025, dado a conocer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), traslada esta discusión directamente al terreno de la productividad y los ingresos que percibirán las siguientes generaciones.
Una tendencia a la baja que afecta a la economía global
Conviene analizar primero el escenario internacional, ya que la contracción en los puntajes educativos no representa un fenómeno exclusivo de territorio mexicano. Durante el periodo comprendido entre 2015 y 2025, el promedio de los países integrados en el organismo internacional experimentó un descenso de 28 puntos en lectura y 22 puntos en matemáticas.
Uno de los aspectos más llamativos que revela el documento es que la disminución en lectura afectó con mayor intensidad a los alumnos procedentes de hogares con mayores ingresos económicos en comparación con los sectores más vulnerables. Esto demuestra que no nos encontramos únicamente ante un problema de pobreza, sino frente a un fenómeno global que coincide con modificaciones profundas en los hábitos de lectura y un incremento en las distracciones de índole digital.
El panorama educativo en México
Al enfocar la mirada en el ámbito nacional, los jóvenes de 15 años evaluados alcanzaron una puntuación de 388 unidades en matemáticas, quedando muy por debajo de los 463 puntos del promedio de la OCDE, lo que configura una brecha negativa de 75 puntos.
La magnitud del problema se refleja con claridad en dos estadísticas alarmantes. Por un lado, el 41.8 por ciento de los estudiantes del país muestra un bajo rendimiento de manera simultánea en lectura, matemáticas y ciencias, contrastando fuertemente con el 19.7 por ciento registrado como promedio internacional.
En la cara opuesta, apenas el 0.5 por ciento logra situarse en las categorías de mayor excelencia en al menos una de las disciplinas evaluadas, mientras que el indicador global asciende al 11.9 por ciento. Estas cifras no constituyen una evaluación sobre las capacidades intelectuales de la juventud, sino una radiografía de la urgente necesidad de consolidar las competencias fundamentales y potenciar el desarrollo de habilidades avanzadas.
La relación directa entre formación y salarios futuros
La importancia de dominar herramientas como la lectura comprensiva, el razonamiento lógico y el cálculo radica en su aplicación práctica en el entorno laboral. Competencias de esta naturaleza permiten que un técnico interprete con precisión un manual de operaciones, que un comerciante evalúe correctamente sus costos o que un operario detecte el origen de una falla en los procesos productivos.
No obstante, la educación por sí sola no representa una garantía automática de mejores percepciones económicas. Para elevar el nivel de vida se requiere, de manera paralela, un incremento en la inversión y la presencia de empresas con la capacidad estructural para aprovechar el talento humano disponible.
El uso de la tecnología y la brecha del pensamiento crítico
En la era de la inteligencia artificial, el contexto adquiere nuevos matices. En el país, el 47 por ciento de los alumnos afirma utilizar herramientas de IA al menos una vez por semana como apoyo en sus procesos de aprendizaje, una proporción muy similar a la observada en el resto de las economías analizadas.
Sin embargo, disponer de la tecnología no equivale a saber sacarle provecho. La verdadera desigualdad se manifiesta en la capacidad de análisis: dos personas pueden consultar la misma plataforma digital, pero una de ellas sabrá identificar un error y replantear su consulta, mientras que la otra se limitará a copiar la información de forma automatizada sin comprender el trasfondo.
El camino hacia la recuperación del aprendizaje
Especialistas en la materia advierten sobre la necesidad de restablecer evaluaciones estandarizadas que sean transparentes y comparables a lo largo del tiempo, facilitando la identificación de zonas críticas donde se requiera una intervención prioritaria.
El propósito fundamental debe centrarse en la recuperación de los aprendizajes básicos y en el respaldo continuo a los docentes, midiendo los avances en función del conocimiento recuperado y no de comparaciones que minimicen la gravedad del rezago actual.
