El retraso en la selección y los intereses en juego
El proceso interno de Morena para definir las coordinaciones estatales de cara a los próximos comicios se ha convertido en un desafío en tiempo real para la dirigencia nacional. A pesar de que el calendario original contemplaba la salida de los perfiles para la defensa de la transformación, la falta de resultados favorables en las mediciones iniciales ha obligado a una prolongación del proceso para alinear los números con las preferencias desde Palacio Nacional.
Aunque el partido guinda ya dio a conocer a cinco coordinadores, todavía restan 12 demarcaciones por definir. Las múltiples rondas de medición aplicadas desde principios de año no han logrado otorgarle la ventaja legítima esperada a los perfiles seleccionados por la vía oficial, evidenciando las fricciones entre distintas fuerzas e intereses al interior del movimiento político.
Cuatro estados bajo presión y disputas regionales
Los principales obstáculos para cumplir con los compromisos políticos establecidos se concentran en cuatro entidades específicas: Baja California Sur, Nayarit, Tlaxcala y Zacatecas. En cada una de estas regiones, la estrategia central tropieza con liderazgos locales y grupos con agendas propias.
En Baja California Sur, la apuesta principal apunta a la alcaldesa de La Paz, Milena Paola Quintero, a cuya precampaña se han canalizado importantes recursos económicos. No obstante, Quintero no consigue superar en las preferencias al diputado Manuel Cota, respaldado por figuras de peso político tradicional y alineado indirectamente con sectores afines al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Por su parte, en Nayarit, la alcaldesa con licencia de Tepic, Geraldine Ponce, enfrenta resistencia frente al puntero en las encuestas, el alcalde con licencia de Bahía de Banderas, Héctor Santana. Este último ha sido vinculado políticamente con el gobernador estatal y ha arrastrado señalamientos de investigaciones internacionales por presuntos esquemas financieros ilícitos, acusaciones que han sido rotundamente negadas por los señalados.
En el caso de Tlaxcala, el aspirante impulsado desde la cúpula, Alfonso Sánchez García, lidia con la competencia de la senadora Ana Lilia Rivera, quien recientemente consolidó su respaldo con sectores duros del movimiento. Los intentos de los operadores por forzar una nominación digital anticipada debieron ser frenados por la dirigencia nacional del partido.
Finalmente, en Zacatecas, el bajo rendimiento de la senadora Verónica Díaz pone en riesgo los acuerdos pactados con el coordinador parlamentario Ricardo Monreal. En esta demarcación, el diputado con licencia Ulises Mejía encabeza las preferencias con una ventaja considerable, respaldado por operadores cercanos a la estructura presidencial que disputan el histórico bastión regional.
El método de medición y las dudas sobre la equidad
Para sortear estas resistencias, la estrategia demoscópica ha recurrido a esquemas operativos orientados a elevar el nivel de conocimiento de los precandidatos oficiales. La metodología empleada contempla la selección dirigida de secciones específicas donde las figuras impulsadas realizan recorridos previos de promoción, asegurando así un impacto favorable en los estudios de opinión.
Este procedimiento, aunque polémico dentro de los mismos estatutos partidistas, prioriza la consecución de metas preestablecidas por encima de una competencia neutral y equilibrada. El resultado de estas maniobras internas anticipa un escenario complejo de operación política para contener posibles inconformidades y escándalos entre los aspirantes locales.
