Una ofensiva diplomática en plena negociación europea
El gobierno de Rabat ha intensificado sus movimientos para influir directamente en los eurodiputados que discuten una resolución sobre las llegadas masivas de personas a Ceuta. La maniobra salió a la luz durante la intervención de la europarlamentaria Oihane Agirregoitia, quien denunció que los miembros de la Eurocámara recibieron una misiva oficial enviada por la embajada del Reino de Marruecos ante la Unión Europea y la OTAN.
En el texto al que se ha tenido acceso, las autoridades marroquíes defienden su gestión y argumentan su postura ante el inminente debate plenario. El documento subraya la colaboración existente con España y los socios comunitarios, al tiempo que recalca su compromiso en la investigación de los hechos y en la readmisión de los afectados, abarcando tanto a ciudadanos nacionales como a menores no acompañados y personas de terceros países.
Justificaciones y control de fronteras
Dentro de los argumentos expuestos en la comunicación, el Ejecutivo marroquí señala que las causas detrás de la situación responden a campañas de desinformación propagadas en plataformas digitales y a la manipulación de colectivos vulnerables por parte de mafias dedicadas al tráfico ilícito de personas. Asimismo, el escrito sostiene que “la gestión de la llegada repentina de varias decenas de miles de personas en un periodo de tiempo muy breve, muchas de las cuales estaban decididas a cruzar el Mediterráneo poniendo en riesgo sus vidas, no puede abordarse mediante el uso de la fuerza letal”.
Para respaldar su papel como aliado estratégico, el reino alauí aporta cifras concretas sobre sus operaciones de contención migratoria. Según los datos difundidos en el correo, las fuerzas de seguridad impidieron 227.000 intentos de cruce irregular entre 2023 y 2025, frenando una media anual superior a los 75.000 intentos, y lograron desmantelar más de 1.050 redes criminales dedicadas a la trata de seres humanos en ese mismo intervalo.
Reacciones cruzadas en el ámbito político
La misiva plantea una pregunta directa a los representantes europeos: “¿Qué interés tendría Marruecos en provocar una grave crisis con España y la Unión Europea, especialmente en un momento en el que la UE es el principal socio de Marruecos y las relaciones entre Marruecos y la UE están experimentando un nuevo proceso de fortalecimiento y consolidación?”. No obstante, las dudas persisten en el arco político. Agirregoitia expresó su escepticismo al respecto, señalando que la realidad que muestran las imágenes difiere de los argumentos oficiales y recordando que un país que aspira a albergar la final del mundial de fútbol en 2030 debe afrontar con mayor eficacia las desigualdades sociales.
Este escenario ha generado un profundo desencuentro en la política nacional española. Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha abogado por una cooperación renovada y ha evitado el enfrentamiento directo con Rabat reconociendo su colaboración, la oposición mantiene una postura firme. Desde el Partido Popular se ha reclamado que “Marruecos es responsable por acción u omisión” en la crisis fronteriza.
Falta de consenso en el Parlamento Europeo
La división de criterios se ha trasladado de lleno al proceso de negociación de las resoluciones en el Parlamento Europeo. Los socialistas insisten en poner en valor la alianza bilateral, mientras que el sector del Partido Popular Europeo defiende que “considera que toda declaración que cuestione la soberanía española [de Ceuta] es inaceptable e incompatible con las obligaciones de un país socio”, exigiendo al país vecino que cumpla estrictamente con sus obligaciones en materia de fronteras y retornos.
Ante la brecha insalvable entre las propuestas de los principales grupos políticos de la Eurocámara, las negociaciones se mantienen abiertas de cara a la votación definitiva, la cual marcará la postura oficial de la institución europea respecto a la gestión de las fronteras en el sur de España.
