Una ofensiva gubernamental contra el cine documental
El ministro israelí de Cultura, Miki Zohar, ha intensificado su presión política tras el éxito internacional del controvertido documental ‘Naza’, premiado recientemente en el Festival de Venecia. Después de plantear la retirada de la nacionalidad a los cineastas, el funcionario ha dado un paso más al exigir formalmente la intervención de los servicios de inteligencia para esclarecer el origen de los testimonios que aparecen en pantalla.
La producción cinematográfica expone la trastienda de la cadena de mando militar y la toma de decisiones en los operativos sobre la Franja de Gaza. Ante este panorama, Zohar solicitó directamente al director del Shin Bet, David Zini, abrir una investigación exhaustiva para identificar a los oficiales del ejército que decidieron romper su silencio bajo el anonimato.
Petición formal y acusaciones de filtración ilegal
A través de un mensaje difundido en su cuenta oficial de la red social X, el titular de la cartera de Cultura argumentó que “aclarar los hechos es fundamental para que el Ministerio del Interior pueda examinar el caso y revocar la ciudadanía” de los directores responsables, Yuval Abraham y Rachel Szor, quienes han sido objeto de fuertes descalificaciones por parte de diversos sectores del Ejecutivo.
En la misiva enviada al organismo de seguridad interior, el alto cargo gubernamental plantea interrogantes sobre cómo se obtuvieron los materiales periodísticos. Específicamente, pide indagar si se “divulgó o utilizó información de seguridad de forma ilegal y si entre las partes que proporcionaron información o participaron en su transferencia hay elementos hostiles o personas que actúan en su nombre, incluida la organización terrorista Hamás”.
Por su parte, la cúpula militar ha desmentido categóricamente el contenido audiovisual, rechazando de plano que la inteligencia artificial determine los blancos de los bombardeos o que se planifiquen ataques conscientes que involucren a cientos de civiles como simples “daños colaterales”.
El contenido de la obra y las reacciones castrenses
El largometraje reúne los relatos de 24 miembros de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia de Israel. Con los rostros ocultos y las voces alteradas para proteger su identidad, los participantes describen los mecanismos mediante los cuales se seleccionan los blancos bélicos.
Cabe destacar que el acrónimo utilizado para dar título al proyecto alude directamente al término empleado por los estrategas israelíes para calcular las posibles bajas civiles en operaciones dirigidas contra supuestos miembros de milicias palestinas.
Solidaridad y defensa de la libertad de expresión
A pesar del profundo rechazo manifestado desde las altas esferas del gobierno israelí, la comunidad artística y periodística ha salido en defensa de los creadores del documental. Un grupo numeroso de profesionales de la comunicación impulsó una recogida de firmas para condenar “los ataques feroces e infundados perpetrados por políticos, militares y líderes de opinión”.
Los firmantes recalcaron que “en un país que aspira a ser considerado una democracia, los periodistas y sus fuentes no deberían tener que temer investigaciones, amenazas de violencia, insultos ni la revocación de su ciudadanía”.
En la misma línea, más de un millar de directores de cine se sumaron a un manifiesto colectivo para respaldar la “libertad de expresión y creación”. Los artistas advirtieron que “en los últimos días, hemos presenciado una campaña sin precedentes de difamación e incitación contra los cineastas y la distancia entre esta y la violencia y la amenaza física a sus vidas se reduce cada vez más”, recordando que el deber del arte es reflejar la realidad social sin ningún tipo de censura previa.
Organizaciones de derechos humanos locales e internacionales también se han pronunciado en contra de la postura institucional. Diversas agrupaciones pacifistas calificaron las represalias gubernamentales como “propias de regímenes dictatoriales”, respaldando la veracidad de los testimonios que advierten sobre el uso desproporcionado de la fuerza en los operativos militares.
