Investigan como feminicidio el hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer en San Mateo Atenco
Una nueva tragedia sacude al Estado de México tras confirmarse el hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer que presentaba evidentes señales de agresión física. La víctima fue identificada como Amairani Sayuri, de 32 años de edad, cuyo deceso ya forma parte de las indagatorias oficiales que encabeza la procuraduría de justicia de la entidad bajo los protocolos especializados en violencia de género.
Hallazgo en el fraccionamiento San Román
Los hechos se registraron al interior de un domicilio particular situado en el fraccionamiento San Román, una zona habitacional perteneciente al municipio de San Mateo Atenco. De acuerdo con los primeros reportes ministeriales, el cuerpo de la víctima fue localizado en circunstancias alarmantes, ya que se encontraba envuelto en una cobija, lo que movilizó de inmediato a los cuerpos de seguridad pública y a los servicios de emergencia hacia el lugar de los hechos.
Tras la confirmación del deceso por parte de los paramédicos que acudieron a la llamada de auxilio, la zona quedó bajo un estrictos cordones de seguridad resguardados por corporaciones policiales locales y estatales, en espera de la llegada del personal pericial para realizar las diligencias correspondientes.
Actuación ministerial bajo protocolo de género
La fiscalía general de justicia del estado inició de oficio una carpeta de investigación tipificada bajo el protocolo de feminicidio. Las autoridades ministeriales y los peritos forenses recabaron diversos indicios dentro del inmueble, además de realizar el levantamiento legal del cuerpo para trasladarlo al servicio médico forense, donde se le practicará la necropsia de ley que permita determinar con precisión la causa clínica de la muerte y el tiempo aproximado en el que ocurrió.
Este caso se suma a la preocupante estadística de crímenes contra mujeres en territorio mexiquense, visibilizando la urgencia de fortalecer las estrategias de prevención y procuración de justicia. Los colectivos sociales y familiares exigen que el crimen no quede impune y que las autoridades den con el paradero de los responsables a la brevedad posible, garantizando una investigación transparente y con perspectiva de género.
